Pasión por la música y los efectos sonoros (Parte I)

Guillermo Piñeyro Álvarez siempre se sintió fascinado por el mundo de los efectos sonoros, músicas, sonidos y silencios. Durante los tres años de su Servicio Militar Activo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) se desempeñó como telegrafista, primer operador, jefe de turno y de la sala de radio.

“Cuando me desmovilicé de las FAR, en 1979, contacté con Juanito Hernández en aquel entonces director de programación de Radio Liberación. La única plaza disponible que había era la de inspector de estudio o diseñador de grabaciones”, reconoce.

Laborar en Radio Liberación le posibilitó conocer a grandes actores y directores como Oscar Luis López, Isabel Aida Rodríguez, Odilia Romero, Moraima Osa y Xiomara Blanco.

“En aquella época se hacían cerca de veinte programas dramatizados diarios entre novelas, humorísticos, costumbristas y teatro. Me llamaba la atención escribir y dirigir, pero consideraba que todavía me faltaba mucho por aprender”, confiesa quien ha dedicado más de cuatro décadas a los medios masivos de comunicación.

Muy jovencito fue ayudante del gran sonidista Gabriel Palau en el Estudio 2, el más importante de la emisora. Hubo días en que prácticamente trabajaba hasta veinte horas. Llegó a conocer todo el funcionamiento de una planta radial desde el operativo, dónde estaban las llaves de los estudios, el lugar donde se guardaban los programas grabados y los libretos para los artistas. Hasta se sabía de memoria las cintas de la Fonoteca.

“Eso te da seguridad y te aporta una gran disciplina en cuanto a los horarios”, explica.

Tiempo después pasó un curso con Manuel Marín y Sergio Marticorena y empezó a hacer efectos en la radio y la televisión, doblajes de películas, así como grabaciones y ediciones, de poca complejidad, en programas informativos.

En 1988 abre el primer curso de la Facultad de Radio, Cine y Televisión. Se presentaron cerca de 500 aspirantes y quedó entre los 40 seleccionados.

“Para mí fue algo muy importante, pero, lamentablemente, no pude terminar mi carrera universitaria por diversas razones. De manera indirecta recibí enseñanzas de realizadores como Luis Ríos Vega, Ramón Espígul y Sol Pinelli”.

Al fundirse Radio Liberación con Rebelde se quedó como editor en una plaza fija pero ya había incursionado en la confección de libretos radiales: “Con los años se me facilitó ir escribiendo programas musicales e históricos como Grandes figuras de la música y Grandes figuras de la cultura. Por el día del maestro hice un espacio sobre Raúl Ferrer.

“Con Manuel Villar aprendí muchísimo. En un momento determinado él sale de vacaciones y me propone que escriba uno de sus programas. Cuando Espígul fue a cumplir misión internacionalista en Angola tuve la posibilidad de escribir El teatro de la música, un programa que salía los domingos, de una hora de duración, muy bonito y muy fino”, asevera Piñeyro Álvarez.

Guillermo fue uno de los responsables de las versiones radiales de las telenovelas brasileñas como Vale todo, tan bien recibidas por la familia cubana. Fernando Expósito tuvo la idea de hacer resúmenes de diez minutos que se transmitían en Haciendo Radio.

“Se grababa la telenovela y el director marcaba las escenas más importantes, escribía un pequeño guion mientras que yo grababa la voz del locutor, hacía la edición y la sonorización. Nadie calculó realmente la pegada que tuvo ese trabajo entre las personas que no podían ver los capítulos de las telenovelas en los tiempos difíciles de contingencia energética que provocaban muchos apagones”.

Sus inicios en la dirección radial

Al jubilarse Fernando Expósito, a Piñeyro Álvarez le ofrecen trabajar como director, además de guionista, grabador y editor. Se mantuvo un tiempo dirigiendo los resúmenes de las telenovelas.

“En 1992 contaba con muchas entrevistas y se me ocurrió realizar un serial de varios programas en saludo al aniversario 70 de la Radio Cubana. Me autorizaron a hacer un espacio de una hora. Estuve cuatro meses preparándolo y estudiando sobre el tema”.

“Tuve la suerte de contar con los testimonios de muchas personas que, si bien no eran fundadores de la radio, estuvieron casi desde sus inicios en Reloj y Progreso.

“Entrevisté a Óscar Luis López, sobre su libro La radio en Cuba; a Juan Carlos Romero por la Cadena Oriental de Radio, a Héctor de Soto, quien estuvo relacionado con los sucesos de Radio Reloj el 13 de marzo, a Manolo Ortega, fundador de la Mil Diez, la emisora del Partido Socialista Popular, a Natalia Herrera, por la Corte Suprema del Arte, a Eduardo Robreño, que habló sobre la música en la radio y a Eddy Martin, por la redacción deportiva”.

Ese material especial le trajo grandes alegrías. Con él se evaluó como director y alcanzó primer lugar y el Gran premio en el Festival Nacional de la Radio.

“Entonces me proponen dirigir Sonido de Rebelde, que salía entre 12 de la noche y las 5 de la mañana (alcanzó varios primeros lugares en Festivales de la Radio). Fue definitivamente mi gran escuela, donde aprendí muchísimo entre 1992 y 1997. El locutor era Franco Carbón, con grandes conocimientos musicales”, añade.

“Era una gran fiesta, algo diferente”, comenta Piñeyro Álvarez, “por el estudio pasaron grandes personalidades de este país como Juan Formell, Omara Portuondo, Harold Gramatges, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Miriam Ramos, Sara González, César Portillo de la Luz, Tata Güines, Richard Egües con su flauta, Orlando López Vergara. Aproveché los pianos del estudio y tocaron en vivo Chucho Valdés, Jorge Luis Prats, Frank Emilio Flynn, Frank Fernández y Rubén González”.

Este hombre apasionado ostenta la Distinción por la Cultura Nacional, la Medalla Raúl Gómez García, el Micrófono y sello de la Radio y la condición Maestro de Radialistas.

Escribir un comentario