Si no fuera por la radio...

Sus dedos se deslizan cautelosamente buscando el pequeño radio de color rojo que permanece en la mesa de noche. Son las 5:00 a.m. y entre el silencio irrumpe Haciendo radio. Una hora después, con la precisión de quien conoce el decursar del tiempo, vuelve al dial. Más allá del hacer cautivante, es momento de cambiar de frecuencia: por la 102.3 de la FM inicia sus transmisiones Radio Artemisa.

Hace más de tres años, vislumbra cada amanecer desde el sonido. Septiembre del 2017 le cambió la vida a Yadiel Martin Hidalgo, incluso pretendió arrebatársela, pero primaron los deseos de vivir y esa poderosa fuerza de voluntad que se ha convertido en su mejor aliada, junto a la confianza en sí mismo y la fe en salir adelante.

Antes no le resultaba familiar el término toxo-plasmosis. Sin embargo, ese fue el diagnóstico: una enfermedad producida por un parásito común en algunos animales.

No ha resultado fácil librar una batalla cuyas huellas persisten. Nunca imaginó cuán acertado sería no solo elegir el “mejor oficio del mundo” (según el Gabo), sino también quedar prendado de la radio. Tampoco hubo mejor elección para quien lo siente de veras como “sonido para ver”.

Desistir nunca fue una opción. Teléfono en mano, todo es posible para este joven periodista. Lo ha demostrado. No hay número que escape a su memoria, ni los ocho dígitos de un móvil, y la destreza a través del tacto se ha vuelto su cómplice al marcar. Ser corresponsal de la emisora provincial desde Mariel —un municipio que conoce al dedillo—, le permite continuar integrado a este equipo de 109 trabajadores.

Ha transcurrido tiempo desde la última vez que desandó las calles de su pueblo. Ahora se las ingenia para tener la primicia mediante fuentes conocidas en los más de 15 años de ejercicio profesional… y otras totalmente desconocidas.

No sé de dónde saca las fuerzas. Sí sé que jamás he sentido su voz atravesada por el desánimo; al contrario, desde las primeras palabras se avizora un joven inquieto y entusiasta, con un optimismo a prueba de adversidades.

Agradece a la vida y a cuantas personas le han brindado una mano amiga. No hubiera llegado hasta aquí sin el sostén y el acompañamiento de una madre incansable, de un padre que iría al fin del mundo si fuera preciso por él, de una hermana que le pinta sonrisas con la llegada del pequeño Maels, a quien Yadiel sueña descubrir en su mirada. “Los amigos, los colegas, también son esencia les, parte imprescindible de mi familia. Les agradezco inmensamente.

“¿La radio? Es mi propia vida. Es compañía, magia, encanto… Quedé atrapado desde el primer acercamiento al periodismo. Conocer a Pimentel Enríquez, un experimentado profesional y un padre para mí, fue fundamental. Guio mis primeros pasos y aún lo hace; por él soy radialista, y desde mi casa puedo entrar a cada hogar. 

“Por casualidad, colaboré con el periódico el habanero. Un día llamé para ver si era posible publicaran una información, y me llevé tremenda sorpresa cuando vi mi nombre y apellidos en el bisemanario. Me propusieron colaborar y acepté; más tarde, lo haría con el artemiseño”.

Por si no bastara, este joven formado empíricamente incursionó en ArTv, en rol de periodista y presentador, como si no hubiera medio que escapara de sus deseos.

La locución también la lleva en la sangre. Imposible no asociarlo a actos políticos y galas, radio bases, fiestas populares, espectáculos, festivales, semanas de la cultura y aniversarios de la fundación del casco histórico, entre otras actividades con sello marieleño.

Yadiel no se da por vencido. La carrera universitaria iniciada a la que el destino se interpuso, igual anhela retomarla, a distancia, ahora que se propicia esta modalidad de estudio. Pese al gran desafío, es uno de sus principales sueños.

“Me motiva formarme como comunicador social y volver al ejercicio del periodismo con el ímpetu de antes; por supuesto, y seguir siendo un apasionado de la radio”.

 

 

 

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