Lugo de plata para el triunfo colectivo

Despedirse con medalla de plata de Yasmany Lugo (98 kg) sirvió a la lucha grecorromana de Cuba para dominar por países el torneo olímpico vivido en la Arena Carioca 2 de Río de Janeiro, Brasil.

Lugo tenía como premios importantes un reinado mundial entre juveniles y el oro panamericano de Toronto en el 2015, pero no aparecía en los pronósticos medallistas. Sin embargo, esas son las grandezas del deporte.

Echando por tierra cualquier valoración previa, el pinareño de 26 años fue dejando en el camino a todos los rivales enfrentados por el setor inferior del organigrama: el chino Di Xiao (3-0), el iraní Ghasem Gholamreza Rezaei (3-0) y el sueco Fredrik Stefan (3-0).

Este último era el menos encumbrado de los tres, pero fue especialmente meritorio vencer a Rezaei, campeón olímpico de Londres hace cuatro años.

"Cuando le gané (cuartos de final) me dije por este lado no me queda nadie, puedo llegar a las medallas", confesó a la prensa, ya mucho más relajado tras recibir su presea de plata y comenzar a asimilar la dimensión de lo logrado.

Sin puntos en contra, Yasmany transitó durante toda la competencia hasta la discusión del título, donde le fue imposible marcarle al armenio Arthur Aleksanyan, doble rey del orbe, bronce del 2012 y ganador 3-0 esta vez.

"Es el más estable de la división y no pude hacer más", aceptó con humildad el antillano, y agradeció a cada uno de los entrenadores que han aportado a su labor, hombres como Raúl Trujillo, Pedro Val, Carlos Ulacia, Filiberto Azcuy, Mario Olivera...

"Mi éxito está en que nunca dije que no, siempre tuve en el pensamiento que sí podía y por eso obtuve el resultado. Ahora me queda seguir dando lo mejor y trayendo medallas", ratificó luego de asegurar que el oro de Ismael Borrero (59) impulsó a todos los siguientes.

Borreo abrió la cosecha y "robó" momentáneamente titulares a un Mijaín López (130) que respondió como se esperaba para proclamarse tres veces rey.

De tal forma, la lucha greco de la mayor de las Antillas arribó a la Olimpiada de Río 2016 con cinco representantes y tres de ellos regresan premiados. Detrás de la isla (2-1-0) se ubicaron Rusia (2-0-1) y Armenia (1-1-0).

Pese a que todo resultado tiene detrás un trabajo colectivo, el experimentado Raúl Trujillo, jefe técnico del estilo desde hace nueve meses, llegó a Brasil inmerso en un gran compromiso.

"Estamos muy contentos, realizamos una buena preparación, creo que se trabajó con inteligencia, con mucha dedicación y el resultado salió", comentó Trujillo, y recordó que aún queda esperar por sus compañeros de la libre, también con buenas perspectivas.

Sobre detalles técnicos en específico, elogió el avance del trabajo en el piso y la defensa, pero estimó que todavía se necesita más en la ofensiva, en busca del empuje requerido cuando se ataca para definir con más holgura.

"Hay que buscar más en situaciones de ventaja, hay que tirar, no podemos dejar escapar al adversario", subrayó.

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