Reafirmar el camino

 La reciente cita de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC, realizada este julio en México, ha tenido la virtud de confirmar el valor de esa entidad integradora a pesar de los golpes derechistas ejecutados en los últimos tiempos en la región, y del marcado interés de Washington de reforzar su injerencia y su dominación en nuestras tierras.

Y ciertamente, la batalla en nuestros días de los pueblos del Sur del Hemisferio contra las intentonas hegemonistas externas y las aberraciones oligárquicas locales, junto a la resistencia de las naciones que mantienen posiciones progresistas en la zona, han sido y son un valladar muy importante en salvaguardar a la CELAC de convertirse en un organismo muerto, o cuando menos, alegórico en medio de una recia batalla en curso por cambios claves.

Hitos fundamentales

La reunión de la CELAC, que rindió homenaje a Simón Bolívar en el aniversario 238 de su natalicio, tuvo lugar en el Castillo de Chapultepec, donde en el siglo XIX jóvenes cadetes mexicanos decidieron inmolarse antes que entregar la posición a tropas invasoras norteamericanas.

Y justo en ese sagrado escenario, el presidente del país sede, Andrés Manuel López Obrador, en calidad de anfitrión, proclamó el deber regional de poner fin a la sórdida injerencia ejercida durante dos siglos por los Estados Unidos contra América Latina y el Caribe.

Al mismo tiempo reclamó para nuestros pueblos una nueva entidad que sustituya a la desprestigiada Organización de Estados Americanos, y rindió tributo a la resistencia del pueblo cubano contra el criminal bloqueo gringo a la Isla.

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