Céspedes, coraje y ejemplo
Quizás la jauría de Cazadores de San Quintín, que asedió a Céspedes en su estancia en San Lorenzo, desconocía la integridad del hombre que asesinaría.
En los últimos momentos de aquella media mañana, cuando una bala disparada por un sargento español le partió el corazón, el Padre de la Patria ascendió a la inmortalidad.
De Céspedes admiramos el valor, compromiso y su decisión inquebrantable y oportuna de dar la clarinada de la independencia en momentos en que ya había caudillos prisioneros ante la noticia, conocida por los españoles, del alzamiento en octubre de 1868.
Lo previó todo y alzó su coraje junto con la bandera: dio la libertad a sus esclavos y comenzó la Revolución. A 143 años de su caída, los cubanos mantienen ese espíritu irredento y cumplen su hermoso legado.