En la historia de Cuba dos figuras relevantes

Nacidos en similar día, 14 de junio, y en siglos y países diferentes Antonio Maceo y Grajales, y Ernesto Che Guevara, constituyen dos figuras relevantes en la historia de Cuba, de semejanza en sus ideales y ejemplos multiplicados, de valor extraordinario y sentido profundo de la dignidad y el humanismo.

Antonio Maceo nació en la zona oriental del territorio cubano, exactamente en la ciudad de Santiago de Cuba, en 1845 y Ernesto Guevara de la Serna, en la ciudad argentina de Rosario, en 1928. Maceo participó en forma activa  a partir de octubre de 1868 en la lucha por la independencia de Cuba.

En esa primera etapa durante casi diez años se mantuvo combatiendo y con el transcurso del tiempo por su labor como estratega así como por su valor y participación activa en los enfrentamientos a los soldados de la metrópoli española de simple soldado le fueron otorgando hasta los más altos grados militares dentro del Ejército Libertador cubano.

El 15 de marzo de 1878 su figura cobró todavía una mayor notoriedad cuando realizó lo que históricamente se conoce como la Protesta de  Baraguá.

Algo más de un mes antes una gran parte de los luchadores independentistas cubanos, tal vez por el desgaste de una guerra que se había prolongado durante casí dos lustros, la escasez de recursos y otras limitaciones, habían aceptado el denominado Pacto del Zanjón y por ende depusieron las armas.

Pero otra fue la actitud de Antonio Maceo cuando se entrevistó con el general español Arsenio Martínez Campos, en Mangos de Baraguá.

En dicho encuentro le patentizó que no aceptaba concluír la guerra sin que se hubiera alcanzado la independencia de Cuba, ni se hubiese abolido la esclavitud.

Ratificó su determinación de continuar la guerra, aunque ello no pudo mantenerlo durante un tiempo prolongado.  Entonces Maceo tuvo que salir de Cuba y  se radicó en Jamaica.

No obstante, siempre continuó pensando en la liberación de Cuba del dominio colonial español.

Entre 1869 y 1870 se  llevó a cabo en Cuba la denominada Guerra Chiquita, calificada así por su breve período en que se desenvolvió, pero en esa operación no estuvo Antonio Maceo.

Fue en los años iniciales de la década del ochenta en relación con el dominicano internacionalista Máximo Gómez, quién combatió junto a los cubanos en la guerra de los diez años, cuando Maceo participó en planes para reanudar la lucha, cuestión que tampoco se pudo materializar en esa etapa.

Ya en los años finales de esa década y en los primeros del último decenio del siglo XIX, José Martí se entrega de lleno a reorganizar la guerra y en una de las primeras personas que piensa es en Antonio Maceo.

Tras entrevistarse con él en 1893 en Costa Rica, donde entonces radicaba Maceo,  Martí escribe un trabajo en el periódico Patria en el que resumió la relevancia histórica de Antonio Maceo y el aporte que podía brindarle a Cuba tanto en los campos de batalla como en el desarrollo de las ideas revolucionarias.

Precisamente Martí señaló que Maceo tenía tanta fuerza en el brazo como en la mente. Fue así como Maceo vuelve a ser un gran protagonista de la lucha por la independencia de Cuba.

La guerra se reanudó el 24 de febrero de 1895 y él en una expedición llegó al territorio cubano el primero de abril. Una vez más participa en diversos combates y batallas y sobre todo fue capaz de encabezar una columna invasora que se trasladó entre octubre de 1895 y enero de 1896 desde  Mangos de Baraguá, en la provincia de Oriente, hasta el poblado de Mantua, en la provincia de Pínar del Río.

Maceo sigue operando en la zona occidental del territorio cubano hasta que se produjo su caída el 7 de diciembre de 1896.

Ernesto Che Guevara, médico de profesión, igualmente en los años de la década del cincuenta, en el siglo XX, también sobresalió como un gran combatiente revolucionario.

Desde 1955 se había encontrado con Fidel Castro en México y entonces se incorporó al grupo que éste reorganizaba en la capital de dicho país  para después retornar a Cuba  para reanudar la lucha contra la dictadura militar reaccionaria que existía en Cuba.

Ya el 25 de noviembre de 1956 inició su traslado a Cuba a bordo del pequeño yate Granma  formando parte del grupo de 82 expedicionarios que encabezaba Fidel. El Che durante la guerra revolucionaria se transformó de simple médico en uno de los más aguerridos combatientes y jefes de la tropa rebelde.

Incluso también dirigió una columna invasora que partió a finales de  agosto de 1958 desde la Sierra Maestra y llegó hasta la entonces provincia de Las Villas en la parte central del territorio cubano en la cual dirigió en forma exitosa la gran batalla de Santa Clara a finales del año 1958.

Tras la victoria revolucionaria en enero de 1959 el Comandante Ernesto Che Guevara evidencia igualmente sus cualidades como dirigente y en tal sentido desempeña  varias importantes responsabilidades, más allá de la esfera militar, primero como Jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria, después Presidente del Banco Nacional de Cuba y seguidamente Ministro de Industrias.

Además integró la dirección nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas y del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba, antecedente del actual Partido Comunista de Cuba.

El Che en su aporte y desempeño a la causa revolucionaria del pueblo cubano tuvo como fuente de inspiración y enseñanza a figuras relevantes de la historia de nuestro país, de modo muy especial José Martí y Antonio Maceo. Acerca de ambos habló en forma más amplia en discursos que pronunció, respectivamente, el 28 de enero de 1960, en la sede del Capitolio Nacional, en La Habana, para rendir homenaje a Martí en ocasión del aniversario de su natalicio, y el 7 de diciembre de 1962, en el Cacahual, igualmente en La Habana, en este caso en el aniversario de la muerte de Antonio Maceo, ocurrida en similar fecha en el año 1896.

Con respecto a Antonio Maceo en específico y la vigencia que tenía en la Cuba revolucionaria el ejemplo de su vida y obra así como la trascendencia de sus principios, detalló el Che:

 …hoy que estamos en la tarea de la construcción del socialismo en Cuba, que empezamos una nueva etapa de la historia de América, el recuerdo  de Antonio Maceo adquiere luces propias. Empieza a estar más íntimamente ligado al pueblo, y toda la historia de su vida, de sus luchas maravillosas y de su muerte heroica, adquiere el sentido completo, el sentido del sacrificio para la liberación definitiva del pueblo.”

De la interrelación  de las figuras de Antonio Maceo y Ernesto Che Guevara en la historia de Cuba, y de cómo son fuente de motivación, el máximo líder dela Revolución Cubana trató en varios de los múltiples discursos que pronunció durante toda su existencia.

Cito tan sólo para ejemplificar lo que él patentizó al respecto en el discurso pronunciado el 15 de junio de 2002, en el Cacahual, en La Habana, en el que señaló:

 Ochenta y tres años separaban el nacimiento del uno y del otro. El primero era ya un personaje legendario cuando el segundo vino al mundo. Si uno afirmó que quien intentara apropiarse de Cuba recogería el polvo de su suelo anegado en sangre si no perecía en la lucha, el otro anegó con su sangre el suelo de Bolivia tratando de impedir que el imperio se apoderara de América... 

 

Ambos fueron invasores de Oriente a Occidente; ambos murieron en combate; ambos son hoy símbolos insuperables de valor e intransigencia revolucionaria; ambos están ahora junto a nosotros, y nosotros junto a ellos; ambos hicieron lo que todo un pueblo ha jurado estar dispuesto a hacer...”

Y aseguró Fidel:

Los revolucionarios cubanos, en medio de la batalla de ideas que hoy libramos y enfrascados en ardua y heroica defensa de la Patria, la Revolución y el Socialismo, un día como hoy les rendimos especial tributo a nuestros dos grandes héroes, con una firme e inquebrantable decisión: ¡Seremos todos como Maceo y el Che!” 

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Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

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