Ricos y pobres; una enfermedad mortal

Soñemos por un instante que los ricos de este mundo deciden aportar una parte de sus riquezas al gran conglomerado de los pobres. ¡Y aún así! la injusticia se mantendría inconmovible, porque el grave problema no obedece a una sencilla decisión de los poderosos –por supuesto irrealizable- si no porque se acepte como algo normal, desde tiempos muy añejos, que  existian ricos y pobres; aquellos logrando sus fortunas explotando,  y los otros, mansamente  explotados hasta límites insospechados de crueldad y avaricia desbocada.

Unos derrochando lujos sorprendentes en palacios famosos y otros intentando salvarse en un mar de injusticias sociales que los aplasta. Eso es capitalismo, eso es lo que quieren vendernos como justo, ese es el mundo de los emprendedores que marchan sobre la espalda de los pobres; y en suma, es la causa principal del sufrimiento humano.

Veamos el caso del país que preside el capitalismo, no otro que Estados Unidos: en medio de la pandemia de Covid-19 esa nación llegó a ser la cúspide de los infectados del mundo, naturalmente, siendo mayoría los pobres, negros, latinos, y afro descendientes. Millones quedaron más pobres de lo que eran; pero en contraste aumentó la riqueza de los multimillonarios en, aproximadamente, un 45%; el patrimonio en conjunto de los 657 multimillonarios se situó en 4,2 billones de dólares; y los más ricos entre los ricos resultaron más beneficiados, porque los 15 mayores capitales del país ganaron 563 mil millones de dólares, es decir, un alza del 82%. Y todo esto sucede mientras enormes cantidades de estadounidenses están padeciendo de enfermedades, desempleo e inseguridad. En otras palabras, la fórmula de siempre: aumenta la riqueza en la misma medida en que la pobreza. Aquella es la causa y ésta la víctima.

Ahora, en el propio terreno de ese país algunos están planteando la necesidad de aumentar el impuesto a los ricos; unos afirman que debe ser en un 2% y otros un 3%. Y naturalmente, la mentalidad de los agraciados por el sistema insistirán en que es una injusticia contra el libre desarrollo del capital y se escucharán alaridos de inconformidad, a pesar de que tales por cientos resultarían aún ridículos si tenemos en cuenta las enormes sumas que poseen. Esa es otra arista cruel del capitalismo salvaje: mientras más millones posee, más se desarrollan las ansias de aumentar su patrimonio; es  una droga mortal que impide el desarrollo de sentimientos de solidaridad y equidad entre los humanos.

La gran injusticia que hoy padece nuestra humanidad es la consecuencia de las leyes ciegas del gran capital;  la causa fundamental de las guerras; los graves problemas del cambio climático; la pobreza extrema; el injusto sistema imperialista; el modelo neoliberal y tantos otras desgracias que se le impone al mundo. ¿Por qué se desatan guerras?; ¿por qué se han instaurado monarquías y dictaduras sangrientas que tanto han padecido los pueblos?; ¿por qué millones de seres abandonados  a su suerte?; ¿por qué millones de niños que no conocen siquiera una escuela, un juguete o simplemente qué es ser niño?; ¿por qué tanta afrenta a la humanidad?; y…¿por qué necesariamente deben existir ricos y pobres? La respuesta es única: por la injusticia que genera una enfermedad mortal,  el capitalismo.

Ninguna pluma que se inspire en el bien, puede pintar en todo su horror el frenesí del mal”. “El egoísmo es la mancha del mundo, y el desinterés su sol”. José Martí

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