Se vende terrorismo Made In USA

Es algo realmente macabro lo que pretende –y materializa- el país que se jacta de ser ejemplo en la lucha contra el terrorismo, mientras desde su poltrona imperial anuncia algo así como: “yo te lo vendo –léase aplico- y tú me pagas con recursos naturales; yo te ignoro y tú te conformas.

Después alerta sigilosamente: silencio, no digas nada, esto es entre tú, yo, la OEA, la CIA, la USAID, el FBI y nuestros amigos siempre dispuestos a cooperar en la lucha contra el terrorismo”. Y, en el pináculo del cinismo y la desfachatez, elabora listas de países que patrocinan tal flagelo, donde por supuesto no aparecen países amigos, como el ejemplo de Israel cuyo gobierno asesina a miles de palestinos impunemente además de robarles gran parte de su territorio.

Cualquier persona honesta de este mundo se pregunta cómo es posible que sucesivos gobiernos de EE.UU. asuman con tanto derroche el papel de inocente oveja siendo, realmente, el lobo feroz. Es, ciertamente, una verdad incuestionable  muy dolorosa de asimilar, pero tan  cierta como el día y la noche. Y es por ello que cada día se hace más necesaria la denuncia y la lucha, más imprescindibles que nunca si tenemos en cuenta los hechos más recientes de un gobierno repudiado en el mundo como el del señor Trump y las fuerzas más obscuras que insisten en continuar el camino de aquel, usando como bandera un patrioterismo insultante  con el solo objetivo de aumentar sus riquezas.

Ni en un instante se debe olvidar que la historia está llena de asesinatos ejecutados por los yanquis, tanto masivos como selectivos- ¿alguien se atrevería a negarlo?-  y, además, que su territorio, históricamente, ha sido refugio de criminales, dictadores, torturadores y todo tipo de lacra causantes  de grandes sufrimientos a los pueblos. Los ejemplos son tantos que no caben en una cuartilla, pero no obstante, menciono unos pocos: los bombardeos atómicos contra Hiroshima y Nagasaki que cobraron la vida de miles de seres humanos; el vil asesinato del General iraquí Qasem Soleimani, la guerra declarada al hermano pueblo de Viet Nam con el aterrador saldo de 4 millones de muertes;  la de Afganistán; el bombardeo del Chorrillo en Panamá; las invasiones a pueblos de nuestra América.

Y qué decir de la intervención “democrática” en Irak que mató a más de medio millón de seres; o las organizaciones neonazis que actúan libremente en el propio territorio de Estados Unidos en complicidad con los gobiernos, tales como The Base (pretenden una guerra racial en ese país); y los más de 100 grupos nacionalistas blancos y 99 neonazis que se mantienen activos en el país. Pero hay algo tan curioso como perverso, y se resume en una sola pregunta: ¿Por qué Estados Unidos no aplicó su poderosa fuerza militar para combatir, por ejemplos, a dictadores que ensangrentaron a sus pueblos, tales como Videla, Pinochet, Somoza, Batista, Rios Montt, Banzer o Trujillo?

Definitivamente, EE.UU. ya desde su propio nacimiento como nación contrajo una enfermedad que, con gran celeridad, se convirtió en pandemia, causando grandes estragos a nuestro sufrido mundo. Tiene características singulares, entre ellas la conquista de países y sus recursos; la seguridad de ser imprescindible para gobernar a todas las naciones y, consecuentemente, utilizar múltiples recursos, incluyendo los más crueles para lograr sus objetivos de dominación universal.

Lleguemos a una conclusión: el terrorismo es un mal consustancial del sistema imperial. Quien no lo crea solo tiene que adentrarse en su historia y lo comprobará. Y, aunque no parezca creíble acusan de terroristas, precisamente, a sus víctimas. No encuentro palabra para desnudar tanta afrenta a la humanidad. Hasta el propio Obama, calificado por algunos como el menos malo, dijo que “Estados Unidos debe liderar el escenario mundial, si no lo hacemos nadie más lo hará, usará la fuerza militar de manera unilateral si es necesario”.

En cierta ocasión el más universal de los cubanos, José Martí, dijo:

Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor”.

Escribir un comentario

Libro Digital

Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

  • LIBRO DIGITAL: Del Caribe, de Cuba. Una aproximación.
    Partes: I | II | III | IV | V | VIVII | VIII | IX