Fidel Castro: La vigencia de su ejemplo y enseñanzas

Fallecido en La Habana, el 25 de noviembre de 2016, cuando contaba 90 años Fidel Alejandro Castro Ruz, con el decursar de su fructífera existencia y con la trascendencia de los principios que expuso, hizo realidad la prédica de José Martí acerca de que los hombres que quedan son los que encarnan en sí una idea que combate, o una aspiración destinada al triunfo –los que pasean por el mundo voceando y luciendo una velocidad extraordinaria- como los astros.

Fidel Castro, gran martiano y continuador de la obra emprendida por quién resulta calificado como el Apóstol  de la independencia y Héroe Nacional de Cuba, más allá de su desaparición física,  continúa presente en el seno del pueblo cubano y en múltiples hombres y mujeres en diferentes partes del mundo. 

El sigue y será siendo  fuente de inspiración y enseñanza. 

Su nacimiento se produjo el 13 de agosto de 1926 en la zona de Birán en la actual provincia de Holguín.

Algo que lo caracterizó en la etapa de su niñez fue que supo relacionarse con otros infantes hijos de familias muy pobres que vivían en la zona de Birán. Años después empieza a estudiar en Santiago de Cuba.

Posteriormente ingresó en La Habana en el  colegio de Belén que era la mejor escuela de los jesuitas en el país y contaba con una buena base material e instalación.

El 4 de septiembre de 1945 Fidel ingresa en la Universidad de La Habana. Matrícula en la Escuela de Derecho. Desde las primeras semanas comienza a interesarse por las cuestiones de carácter político.

En 1947 se enrola en un grupo que sale en un barco desde Cayo Confites, al norte de la provincia de Oriente, con el propósito de  trasladarse hacia Santo Domingo para luchar contra la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Evitó ser capturado tirándose al agua cuando la embarcación en que viajaba fue interceptada por barcos de la marina de guerra cubana.

En la etapa inicial de 1948 visita varios países latinoamericanos. En abril se encuentra en Colombia con el objetivo de propiciar la organización de un congreso latinoamericano de estudiantes para enfrentar la novena Conferencia Internacional Americana que se iba a celebrar en Bogotá.  

El 9 de abril  tenía previsto volver a reunirse con Jorge Eliécer Gaitán cuando se produjo el asesinato de ese dirigente político, lo cual provocó gran reacción popular. Incluso Fidel se une a los que realizan las protestas, sin importarle que pudiera ser asesinado o detenido.

Finalmente logra salir con vida y retornar varios días después a Cuba, donde prosigue sus estudios universitarios hasta que los concluye en 1950.

Ya desde los años finales de la década del cuarenta formaba parte de los  que integraban las filas juveniles del Partido del Pueblo Cubano, Ortodoxo, que había creado Eduardo Chibás, en 1947.

Durante los años 1951 y 1952, además de su función como abogado, sigue realizando una activa labor de denuncia de la situación que padecía Cuba ante el agravamiento de la crisis política por la corrupción de los gobernantes. 

El 10 de marzo de 1952 se agudizó al máximo la crisis del país cuando Fulgencio Batista dio un golpe de estado e instauró un régimen dictatorial. Fidel de inmediato condenó ese vandálico hecho. 

Y señaló al respecto:

“…hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos, Guiteras. Hay opresión en la Patria, pero habrá algún día otra vez libertad”.

El primero de mayo de 1952 Fidel Castro conoce al joven Abel Santamaría al participar ambos en un acto que se efectuó en el cementerio Colón.

De inmediato ellos comienzan a organizar un movimiento clandestino que propiciara la captación y entrenamiento de jóvenes interesados en llevar adelante la lucha revolucionaria en el país.

Tras meses de ardua preparación fue así como el 26 julio de 1953 se lleva a cabo el asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba y el Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Al fallar la toma por sorpresa de las instalaciones militares  estas acciones no culminaron con el éxito esperado. Muchos de los participantes en los asaltos fueron capturados y vilmente torturados y asesinados.

Fidel retornó inicialmente a la granjita Siboney, situada a unos kilómetros de Santiago de Cuba,  y desde allí intentó dirigirse hacia las zonas montañosas para proseguir la lucha, pero finalmente fue capturado el primero de agosto.

Gracias a la digna actitud del oficial que lo capturó que se negó incluso a entregarlo ante un militar de mayor jerarquía y lo condujo hasta el vivac de Santiago de Cuba, Fidel no fue asesinado como había ocurrido con otros combatientes que habían caído prisioneros en días anteriores.

El 16 de octubre de 1953 Fidel en su alegato catalogado como la Historia  me Absolverá, expuesto en el juicio que se le siguió,  además de denunciar los crímenes cometidos por los soldados de la dictadura trazó un programa revolucionario significativo.  

Y fue categórico al exponer:

“En cuanto a mí, sé que la cárcel será dura como no lo ha sido nunca para nadie, preñada de amenazas, de ruin y cobarde ensañamiento, pero no la temo, como no temo la furia del tirano miserable que arrancó la vida a setenta hermanos míos. Condenadme, no importa, la historia me absolverá.”

Junto a otros combatientes Fidel fue recluido en el Presidio Modelo de Isla de Pinos. Una buena parte del tiempo estuvo totalmente aislado. Allí permaneció hasta el 15 de mayo de 1955 cuando fueron liberados como resultado de una amnistía que el régimen se vio obligado a decretar.

Pero como proclamara en declaraciones hechas a periodistas al salir de la prisión su libertad no sería de fiesta sino que constituía un compromiso para continuar combatiendo a la dictadura batistiana.

En correspondencia con ello Fidel reorganizó el Movimiento revolucionario que se  identificó con la fecha del 26 de julio y se creó una Dirección Nacional de dicha organización.

Consciente que en Cuba le sería muy difícil, debido a la fuerte represión, reorganizar a los combatientes revolucionarios salió hacia México en julio de 1955.

Es en este país, y en recorridos efectuados por los Estados Unidos de América, que  Fidel obtiene el apoyo necesario para reorganizar la lucha revolucionaria en Cuba.

En México logró el entrenamiento de los futuros combatientes y tras vencer diversas dificultades, finalmente el 25 de noviembre de 1956  sale en unión de los demás expedicionarios a bordo del pequeño yate Granma desde el puerto mexicano de Tuxpán hacia el territorio cubano.

Llegan en horas casi del amanecer del dos diciembre de 1956, por Los Cayuelos, un sitio cercano a la Playa Las Coloradas, en la zona suroriental de Cuba.

Tres días después en Alegría de Pío los combatientes revolucionarios fueron sorprendidos por un ataque de los soldados de la dictadura. Se produjo una gran dispersión e incluso en los siguientes días una buena parte de los que cayeron prisioneros fueron vilmente asesinados.

Sólo un pequeño número de expedicionarios pudo reunirse con Fidel quién no obstante contar tan sólo con un muy reducido número de combatientes y armas reafirmó su determinación de continuar la lucha.

Con firmeza y determinación Fidel encaró  todos los peligros y limitaciones durante todo el año 1957 y 1958  y pudo propiciar el desarrollo de la guerra revolucionaria.

Y tras producirse la fuga del dictador en la madrugada del primero de enero de 1959, cuando elementos reaccionarios intentaron realizar una maniobra para impedir el triunfo de la Revolución, Fidel ordenó a los integrantes del Ejército Rebelde mantener la ofensiva y a la vez llamó al pueblo a decretar una huelga general revolucionaria.

Fue así como se consolidó la victoria revolucionaria y ello determinó el  inicio de una nueva etapa en la vida del pueblo cubano.

Precisamente Fidel el ocho de enero de 1959 al llegar a La Habana al frente de la Caravana de la libertad, en un emotivo acto efectuado frente al entonces campamento militar de Columbia, señaló:

“Cuando yo oigo hablar de columnas, cuando oigo hablar de frentes de combate, de tropas más o menos numerosas, siempre pienso: he aquí nuestra más firme columna, nuestra mejor tropa, la única tropa que es capaz de ganar sola la guerra, esa tropa es el pueblo.”

Teniendo como premisa esencial ese principio, el de contar con el pueblo, se ha llevado a vías de hecho la Revolución Cubana.

Han pasado ya más de seis decenios desde el instante en que se produjo el triunfo de la Revolución

Son incontables los grandes acontecimientos ocurridos en el país, el prestigio alcanzado a nivel internacional, y la contribución de Cuba al desarrollo de otros pueblos y del mundo en general.

Y junto a Cuba y su pueblo ocupa un lugar en la historia el nombre de Fidel. Como líder histórico de la Revolución Cubana, y como personalidad relevante  por su entrega total  a la causa revolucionaria y por la lucha emprendida a favor de la preservación y desarrollo de la humanidad: Fidel sigue ofreciendo lecciones.

Su ejemplo, sus principios, su legado continúa y continuará siendo fuente permanente de enseñanza y motivación.

Escribir un comentario

Libro Digital

Doctores Rolando Álvarez Estévez y Marta Guzmán Pascual

  • LIBRO DIGITAL: Del Caribe, de Cuba. Una aproximación.
    Partes: I | II | III | IV | V | VIVII | VIII | IX