Wilfredo Rodríguez: Jefe del M-26-7 en la Radio y la Televisión

Sin lugar a dudas, quienes trabajamos en la Radio nos sentimos orgullosos de haber tenido en el sector a un joven que además de haber sido un excelente actor, fue uno de los combatientes clandestinos más destacados en la ciudad de La Habana: Wilfredo Rodríguez Cárdenas.

Por razones lógicas de la edad, muchos de los jóvenes de nuevo ingreso en la Radio pueden desconocer lo que significó para nuestro medio ete hombre de ideas y valores muy firmes, las que se fueron arraigando en su persona desde su estancia en el Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba, donde se graduó de Bachiller en Letras.

En el citado Instituto formó parte del grupo de Comedia y de Declamación, en el que sus actuaciones comenzaron a llamar la atención, sobre todo cuando  integró la puesta en escena de la obra “El genio alegre”, de los hermanos Quintero, quienes vieron surgir a Wilfredo como actor, nos hablan de un joven inteligente. Con menos de 16 años ingresó a la Radio, como actor, a través de la emisora santiaguera  CMKW, para muchas conocida como Cadena Oriental de Radio.

Allí trabajó hasta que dicha emisora se trasladó hacia la Habana a principios de la década de los años 50, convirtiéndose en una planta nacional con sus repetidores en Las Villas, Camagüey y Oriente. 

Su nueva ubicación fue en la calle Campanario 215, esquina a Concordia. Allí se ocuparon dos apartamentos del edificio. Frente al mismo, Wilfredo hubo de alquilar una modesta habitación.

Precisamente fue a Wilfredo a quien este autor primero conoció al entrar a trabajar en el Noticiero de la Cadena Oriental. Me llenó de consejos que fueron determinantes durante mi permanencia en la Radio.  Fue él quien me ingresó en el Movimiento Revolucionario 26 de Julio.

No tardó mucho para que aquel joven llegado de Santiago de Cuba se ganara, paulatinamente,  las simpatías de colectivos artísticos, de periodistas, técnicos y  administrativos. Sociable, mesurado al hablar, solidario con  los problemas que atravesaban otros compañeros.  Se le veía, casi siempre, vestido de traje y corbata.

Para Salvador Wood, en el orden artístico Wilfredo tenía la cualidad de ser un actor genérico, con un gran valor histriónico, que podía asumir personajes de diferentes edades, tanto en novelas como en comedias que se transmitían por otras emisoras como Radio Progreso, Radio Cadena Habana y Radio García Serra.

Las cualidades personales citadas, además del don organizativo que poseía, así como la movilidad que realizaba diariamente entre las emisoras de la capital le ayudaron a cumplir con todas las tareas que se le encomendaron como Responsable del Movimiento 26 de Julio en el sector de la Radio y la Televisión, tanto de propaganda como de sabotajes técnicos, la construcción de plantas de radio para diferentes frentes guerrilleros y la puesta en práctica de acciones para burlar la censura de la dictadura.

Antes, el 20 de mayo de 1955  había sido el organizador del inmediato plan de visitas que había elaborado Fidel – a solo cinco días de su salida del presidio de Isla de Pinos -  a varias emisoras de la capital empezando por la Cadena Oriental de Radio.  Gracias a Wilfredo, quien suscribe tuvo el privilegio de ser  presentado en aquella ocasión al Jefe de la Generación del  Centenario.

Con una autoridad ganada día tras día por su arriesgada actividad clandestina,  sin dejar de trabajar como actor, realizó intenso trabajo para organizar las células clandestinas de varias emisoras, siendo una de las más  fuertes la del Circuito CMQ Radio y Televisión, que tuvo como jefe al destacado combatiente Julio Ariosa.

Con gran acierto el Comandante Faustino Pérez (Ariel ) y Arnol Rodríguez (Fernando) de la Dirección del Movimiento 26 de Julio en la Habana seleccionaron la voz de Wilfredo para la grabación, en placas de acetato y cintas magnetofónicas, del llamamiento a la Huelga General Revolucionaria del 9 de abril de 1958, que se distribuyó a otras emisoras del país, para ser difundido, ese día, a las once de la mañana.

En los momentos en que se trasladaba de un lugar a otro distribuyendo armas, dando orientaciones, fue detenido por los cuerpos represivos de la dictadura, brutalmente golpeado y al final, remitido a la prisión del Castillo del Príncipe donde estuvo hasta el lro. de enero de 1959.

Wilfredo Rodríguez fue un hombre enteramente de la Radio.  Nunca se le vio trabajando en la televisión, no por falta de cualidades y sí por el apego y atracción que siempre le motivó el sector en que se inició. Radio era su vida.

Después del triunfo de la Revolución fue designado como interventor de la emisora Unión Radio y trabajó intensamente en el Comité Organizador del Frente Independiente de Emisoras Libres (FIEL), que agrupó los pequeños y medianos propietarios de plantas transmisoras para formar una Cadena Nacional de la Radio. Fue una medida enérgica para defender la Revolución en los momentos en que poderosos intereses controlaban las más importantes emisoras de Radio y Televisión, haciéndole el juego a la contrarrevolución.

Hasta su fallecimiento el 8 de enero de 2005, Wilfredo llegó a ocupar distintas responsabilidades fuera  de la Radio, entre otras, Embajador en la República Democrática de Corea y Vicepresidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos.  Pero sobre todo, fue un ejemplo de militante del Partido.

Nuestro tributo a Wilfredo, al Felo de la clandestinidad, al hermano querido que supo ser  fiel a Fidel y a la Radio.

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