Los centros de documentación para la radio

Hace varias semanas me referí a la importancia de las fonotecas como patrimonio que debemos proteger. En ellas se conserva –al menos, debe conservarse– el caudal sonoro de cualquier radioemisora. Pudiera decirse que se trata del epicentro sobre el cual gravita un porcentaje elevado del quehacer radiofónico, al tiempo que deviene receptora de todo ese mismo quehacer.

Si la fonoteca conserva el patrimonio sonoro, el Centro de Documentación se destina a conservar el patrimonio gráfico. Un segundo capítulo atañe a los Centros de Documentación, y al respecto cabe formularnos dos interrogantes: ¿Qué NO debe ser un Centro de Documentación?, y: ¿Qué SÍ debe ser un Centro de Documentación?

En este intento para responder la primera pregunta, cabe decir que NO debiera ser una biblioteca más donde se acumulen tomos de obras literarias para el disfrute del colectivo de la emisora. En cuanto a la segunda interrogación, consideramos que SÍ debiera ser el lugar más visitado por el personal vinculado a los programas para consultar lo referente a contenidos de sus espacios y, también, ¿por qué no?, acerca de aspectos relacionados con la propia realización.

Al hablársenos de Centros de Documentación destinados a la radio, en primer lugar debe pensarse en un Archivo de toda la información local, regional, nacional y extranjera que pueda ser atesorada; ello se consigue, en parte, mediante la colección de revistas generales y especializadas, diarios y semanarios que, una vez obtenidos, son procesados para clasificar todo su contenido de acuerdo con las temáticas a las cuales correspondan. Otra fuente importante está conformada por los discursos de dirigentes políticos y sociales del país, cada uno debidamente catalogado a tenor de su contenido.

Resulta importante que se cuente con un Diccionario actual de la Lengua Española; uno de Sinónimos y Antónimos; Diccionarios Bilingües; de Música Cubana, Extranjera, Biográficos y, obviamente, una Enciclopedia General lo más actualizada posible. Tampoco deben faltar libros teóricos relacionados con la realización en la radio, y otros de carácter técnico.

¿Qué decir de los guiones de muchos espacios salidos al aire? Vale cuestionarnos si se conserva esa valiosa contribución que durante décadas aportaron muchos escritores que nos precedieron. En esos guiones pueden encontrarse contenidos que son el fruto de la investigación más rigurosa, y redescubrirse temas posibles de redimensionar en espacios nuevos.

Actualmente se cuenta con La Revistica, una publicación de la Dirección de Música del Instituto Cubano de Radio y Televisión que satisface buena parte de la demanda en cuanto a la actualidad en materia musical; además, aborda otros aspectos que aunque no son de temática musical, también resultan valiosos para el trabajo diario. Sería muy saludable que, gradualmente, y según las condiciones lo permitan, La Revistica acorte su periodicidad y se haga más frecuente. Es necesario agregar que, a pesar del trabajo desplegado en ella, merecedor de elogios, la información que llega a las provincias aun no satisface las demandas satisfechas con publicaciones como Ámbito Musical y otras de similar formato, que abordaban temas generales y de la cultura universal.

En esta era de la digitalización resulta incómodo que un Centro de Documentación sea reconocido como tal, en todo su sentido, si carece de la dinámica computadora con una amplia base de datos para la búsqueda de la información mantenida en soporte impreso, una o varias Enciclopedias Multimedia de diversidad temática y, mucho mejor, el acceso a Internet para diversos tipos de aclaraciones.

Estaría incompleto lo antes expuesto si omitimos el aspecto humano, cuyo accionar garantiza el buen fin de cuantos recursos estén disponibles.

En primer lugar, todo escritor(a), guionista, director(a) o asesor(a) requiere ejercer una lectura crítica de cuanta información consulte. Es desaconsejado aceptar lo primero que hayamos leído sin antes cotejarlo con otras fuentes. No todo cuanto sale por Internet merece crédito; es una red de redes donde aparecen informaciones exactas junto a otras distorsionadas, erradas o falsas. También se requiere un discernimiento en la lectura y el consumo balanceado de las fuentes; conocemos que la mayoría de los sitios se concentran en unos pocos países con amplio poder sobre la información, capaces de imponer un criterio parcial de acontecimientos y / o conceptos. Se necesita, pues, la capacidad de acceder a sitios de todas partes para obtener esa media equilibrada que necesitamos reelaborar después, con un enfoque adaptado al radioescucha.

A modo de resumen, tomando en cuenta los dos elementos imprescindibles para que los Centros de Documentación cumplan su cometido, son necesarios el soporte logístico y el imprescindible recurso humano. Podemos prescindir parcialmente, si fuese necesario, de cierto apoyo material, pero no es posible obviar el que tiene como fuente la inteligencia del ser humano y su capacidad para determinar sabiamente qué es lo más exacto y objetivo a tomar en cuenta en materia de informaciones.

Escritores(as), guionistas, directores(as) y asesores(as) son un personal extremadamente comprometido con la calidad y la objetividad; con el análisis profundo y la claridad de las ideas. Su búsqueda personal y sus propios aportes a los Centros de Documentación, pueden ser una base de experiencias enriquecedoras para todo el colectivo, y el afán de crecimiento autodidacto es otra virtud que da cuenta de todo lo que son capaces quienes se dedican a la responsable profesión de hacer radio.

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