Las llamas dieron paso a la justicia

Expediente del proceso penal seguido a los autores del asesinato del asaltante al Moncada Gregorio Careaga MedinaEra una de aquellas tardes de los primeros días  de diciembre de 1958, cuando una camioneta cargada de papeles y documentos, proveniente de Maffo, pueblo situado a un kilómetro de la ciudad de Contramaestre, perteneciente a la provincia de Santiago de Cuba, se internó por el camino que conducía al lomerío. Había avanzado apenas unos diez kilómetros, cuando se detuvo en un claro del bosque y de ella descendieron tres hombres vestidos de soldados de la tiranía  batistiana, quienes después de cerciorarse que supuestamente no existían otros testigos, hábilmente bajaron la carga y la depositaron amontonada alejada del vehículo, le prendieron fuego y se alejaron retomando el camino de regreso al punto de partida.

Los autores de aquel hecho nunca imaginaron que desde lo alto de una colina cercana su accionar había sido observado por el campesino Pedro Mestre Boris, el que, una vez  las llamas hubieran devorado presumiblemente aquel frágil combustible, bajó al lugar, donde la ceniza se esparcía movida por el viento, dejando al descubierto un documento, especie de libro, único testigo que casualmente escapó de la  avidez de las llamas; el campesino lo tomó en sus manos, no sabía leer ni escribir, pero   pensó que aquello era algo importante, pues, qué  hacían aquellos soldados por allí, tan lejos, quemando  papeles? ,así meditaba cuando tomó rumbo a su rancho, colocando  el preciado trofeo en lo más profundo de su morral.

Efectivamente, la perspicacia de aquel sierrero no dejó lugar a dudas, el documento que  guardó cuidadosamente en su casa, junto a los que habían ardido antes  en  aquel lugar conocido como Bijagual, formaban parte de una operación del ejército en el sentido de borrar toda huella comprometedora de las felonías y asesinatos que cometían a diario, dado el miedo al avance impetuoso del Ejército Rebelde hacia la victoria final, la que se produce pocos días después, el primero  de enero de 1959.

Una de las primeras medidas de la revolución fue la creación de los Tribunales Revolucionarios para juzgar todos aquellos actos de crímenes y atropellos cometidos en el régimen anterior; al llegar esta información a oídos del campesino Pedro Mestre Boris, ensilló su mula y no paró hasta el mismo Jiguaní, donde entregó el documento que celosamente había guardado a Pablo Manuel Galardi, Secretario Judicial del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción , el que  era nada más y nada menos  que el “Libro Diario del Puesto de la Guardia Rural de Maffo”, correspondiente al mes de julio de 1953.

En la hoja 2 de aquel documento puede leerse textualmente:

“23.00hrs.Jefe de Puesto. Salida. Del Sgto. #3 Vicente Alfonso Cruz, MM y los cabos # 120 y 84 Juan R. Salazar Medina y Francisco García  Rojas, para la finca Las Biajacas por tener conocimiento que en dicha finca se encontraban unas partidas de individuos armados pertenecientes a los que asaltaron al Cuartel de Bayamo y Moncada el día 26 del actual y dejo al mando del Puesto al Cabo #16 Culberto Velásquez MM al que le entrego el Código Mixto #1 y la correspondencia confidencial. A. Cruz, Sgt. Del Puesto.”

Al reflejar en el libro el regreso del Jefe de Puesto de  aquella macabra operación,  se comete un error en la fecha, pues en la hoja 3 de ese mismo día 27 se pone las 5:00am, siendo obvio que esa hora corresponde ya al siguiente día,  es decir, al  28. La anotación expresa:

“0500hs.Jefe Puesto. Regreso. Del Sgt. #3 Vicente Alfonso Cruz, MM y soldados # 120 y 84 Juan R. Salazar Medina y Francisco García, a pie de la finca Las Biajacas donde se encontraban una partida de individuos armados de los que asaltaron el cuartel Moncada y Bayamo el día 26 del actual sosteniendo fuego con los mismos resultando muerto uno de dicha partida, se levantó acta y se le dio cuenta al Juzgado Municipal de Baire y el primero asume el mando del Puesto y del Código Mixto #1 y la correspondencia confidencial sin novedad. A. Cruz Sgt. Del Puesto.”

La entrega de este acusador documento en el Juzgado de Instrucción de Jiguaní junto a los resultados irrefutables de las investigaciones realizadas por la Policía Militar Revolucionaria  desató un proceso judicial que duró dos años, durante los que  se abrieron las causas # 500 de 1959 y la # 6 de 1960, mediante las cuales fueron procesados y acusados el Tte. Juan A. Roselló Pando, Sgto. Vicente G. Alfonso Cruz, Juan Francisco Pérez Castañeda, Carlos Fonseca Pompa, Juan Ramón Salazar Medina, Evelio Lora Prats, Dositeo Brook, Buenaventura Capote Fajardo, Francisco García Rojas, Emilio Alba Hernández y Leopoldo Sorribes Luis, por los delitos de asesinato, prevaricación y maltrato a detenido, en la persona de Gregorio Careaga Medina, joven de veinte años, padre de Miguelito y Toni, cocinero, natural de Artemisa, asaltante del cuartel Moncada.

Iincreíblemente, Careaga Medina pudo burlar la brutal  casería  policial desatada contra los sobrevivientes de aquel glorioso hecho  y llegar hasta Contramaestre, donde fue detenido en las primeras horas de la mañana del 27 de julio de 1953 y llevado al Puesto de la Guardia Rural de Maffo. De allí fue conducido hasta el Escuadrón de la Guardia Rural de Bayamo, donde fue torturado salvajemente por el Tte. Juan A. Roselló Pando, quien hacía pocas horas había ajusticiado a Mario Martínez Arará, asaltante del cuartel Carlos M. de Céspedes. Ese mismo día, en horas de la noche, fue retornado el joven Careaga a Maffo, con  órdenes expresas del Tte. Pando a sus custodios de asesinarlo en un punto de Contramaestre.

Casi toda la noche tuvo que sufrir aquel combatiente otra salvaje  golpiza  en el cuartel de Maffo, hasta que a las 11:00pm partieron con él por el mismo camino que cinco años después sería testigo del traslado del documento que finalmente delataría a sus asesinos; era la madrugada del día 28 de julio de 1953, en el lugar conocido como Paso Seco, en la finca Las Biajacas, allí se cumpliría la orden del  jefe del Escuadrón de la Guardia Rural de Bayamo.

El proceso penal contra los autores de aquel abominable crimen que se había iniciado el 11 de enero de 1959, en el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Jiguaní, concluyó en la Audiencia de Santiago de Cuba, el 22 de julio de 1961, donde fueron ratificadas las sanciones impuestas a los acusados  por el Tribunal Revolucionario constituido en Jiguaní.

Así llegó el final de un largo camino, donde por ironías ocultas de la historia, Gregorio Careaga Medina, asaltante del cuartel Moncada, en Santiago de Cuba y Mario Martínez Arará, asaltante del cuartel Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, perdieron sus vidas por la acción criminal de una misma persona y fueron también los últimos mártires de aquella gloriosa clarinada cuyos asesinatos fueron reivindicados por la justicia revolucionaria.


Bibliografía:
-Libro Diario del Puesto de la Guardia Rural de Maffo correspondiente al mes de julio de 1953.
-Expediente completo del proceso penal seguido a los autores del asesinato del asaltante al Moncada Gregorio Careaga Medina.

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