La radio en el cine… y viceversa

Mientras el cinema colmaba el tiempo de aquellos que se asomaban al mundo a través de las imágenes y perseguía afanoso al sonido para completar el espectáculo, la radio espantaba el silencio con la palabra, la música y los efectos. Así comenzaba una singular relación entre dos medios que se disputaban la atención de públicos diversos.

Reconocidos consagrados del séptimo arte se iniciaron o contribuyeron con la radio. Robert Altman, Frank Capra y Ettore Scola como guionistas o los actores Humphrey Bogart y Gloria Swanson son algunos de esos ejemplos. Sin embargo, el más reconocido es Orson Welles y su singular interpretación de la obra La Guerra de los Mundos (1938), puesta que posibilitó su entrada al mundo cinematográfico.

En Ciudadano Kane, Welles volcó todo cuanto aprendió de la radio para alcanzar efectos nunca antes experimentados: el uso de la música con sentido radiofónico o los efectos como parte de la banda sonora. Ya desde entonces se estrechaba la relación entre los dos medios: uno en gestación, el otro en su avance hacia una nueva etapa de perfeccionamiento.

Mientras, en la Cuba de 1922 la radio comenzaba su andar con paso firme e iniciaba el singular vínculo con el celuloide nacional. Por ese entonces el público disfrutaba de cintas como Arroyito, de Enrique Díaz Quesada, considerado el primer largometraje silente cubano, y disfrutaba de los efluvios de Casados de veras, un filme escrito y dirigido por Ramón Peón estrenado en abril del propio año.

En 1937 el cubano Ernesto Caparrós dirige La serpiente roja, película en la que aprovechó la popularidad del famoso personaje detectivesco Chan Li Po, concebido por el exitoso escritor Félix B. Caignet para la radio. Una curiosa coincidencia histórica estrechó los nexos entre ambos medios: La serpiente roja devino en el primer largometraje sonoro producido en Cuba.

Pero no sería la única obra que del propio guionista fuera llevada a la gran pantalla. El cine siguió la estela de triunfos que acompañaba cada entrega del escritor santiaguero. Y este no le falló. Le sucedería El derecho de nacer (1952), coproducción cubano - mexicana dirigida por Zacarías Gómez Urquiza en una primera versión. Es retomada en 1966 para ser dirigida por el también mexicano Ernesto Alonso y luego por el chileno Tito Davison.

El episódico juvenil para la radio Ángeles de la calle, de 1948, fue otro de los escogidos para ser adaptado al séptimo arte. Bajo la dirección del mexicano Agustín P. Delgado, y con guión del propio Caignet, fue rodada en La Habana y estrenada en 1953. La película se benefició de la acogida que tuvo el seriado radial en el público cubano, a raíz del uso de niños y el contundente conflicto desarrollado en él.

Una tercera adaptación la encontró El tesoro de la Isla de Pinos (1955) dirigida por el uruguayo Vicente Oroná y que, según la investigadora María Eulalia Douglas, es el primer largometraje cubano de ficción a color. Ángeles de la calle y El tesoro de la Isla de Pinos fueron rodados por la productora CUB – MEX creada por Caignet, gracias a la recaudación obtenida con El derecho de nacer.


El Derecho de Nacer 70 años después (+Video)


Tal relación se invirtió luego de 1959. A partir de entonces, la radio acogió el cine, siguió sus pasos, divulgó sus exhibiciones y apuntó sobre filmes que sugerían análisis, motivaban la crítica y proponía acercamientos oportunos.

Una rápida mirada en el tiempo muestra el crecimiento que tuvo la presencia de esta manifestación a través de las ondas sonoras. Hacia la segunda mitad de la década de los años 80 la radio dedicaba poco más de 2.37 horas diarias (0.2%), en su programación cultural, a promover todo lo relacionado con la pantalla grande. En 2001, 38 espacios ejercían la crítica artística literaria, de ellos más del 50% lo hacía sobre el séptimo arte.

Más cercano en el tiempo despuntan programas y segmentos radiales que han abordado aristas sobre esa manifestación: 18 en 2003; 13 en 2009; 20 en 2015; 83 en 2016; 90 en 2018… Todos el sistema radial cubano ha encontrado espacio para su divulgación, a través de voces autorizadas que teorizan acerca de producciones cinematográficas, tanto nacionales como internacionales.

Reflexionando un poco más sobre el tema, en 2019 existían 4 emisoras con espacios dedicados, íntegramente, al universo del celuloide (Radio Cine en Radio Progreso; Cine paraíso en CMBF; Cinema express en Radio Metropolitana, La Habana, y Radio imagen en Radio Cadena Agramonte, en Camagüey).

Comparecieron ante los micrófonos radiales cubanos más de 40 colaboradores y en 16 plantas radiales se remuneraron especialistas, expertos, críticos a partir de sus comentarios sobre temas relativos al séptimo arte. Sin embargo, la cifra creció considerablemente al contar con 99 segmentos consagrados a esa expresión artística.

Un ejemplo fehaciente lo constituye Radio Cine, un programa producido por Radio Progreso, transmitido en temporadas veraniegas y al finalizar cada año, dirigido a ciegos y débiles visuales. Su valor radica en la selección de versiones hechas especialmente para la radio de obras valiosas de la cinematografía universal.


Radio y Cine por la Onda de la Alegría


Asume, así, la radio una función negada hasta entonces para el cine: construir imágenes sonoras para ser contempladas, visualizadas desde la riqueza interior del público oyente. Una singular manera de reinventarse en tiempos que, de alguna forma entronizan, con aquellos en los que el sonido era vedado para unos e inmanente para otros.