Oscar Luis López: Un hito para la Radio Cubana

Falta un año y tres meses para el centenario de la radio cubana; hay tiempo, dirían muchos. Pero quien conoce todo lo que implicaría festejar y reconocer, porque solo así se le podrá enrumbar un mejor futuro desde las experiencias, sabe que ese tiempo no alcanza.

No pocos hitos ha conocido la Radio Cubana en este casi siglo: aportes, momentos históricos, tecnologías, programas, sucesos, personalidades… entre estas últimas hay un nombre cimero, infaltable: Oscar Luis López (1913-2007).

Por si no fuera suficiente tanta otra obra, queda definitivamente consagrado como hito para la radio cubana en 1981, cuando publica su libro La radio en Cuba, historia de la radiodifusión nacional reeditado en 1988 por la editorial Letras Cubanas, donde desmintió que las trasmisiones radiales en Cuba comenzaran con la estadounidense Cuban Telephone Company, sino con los cubanos Luis Casas Romero y su hijo. Este solo libro ha devenido todo un clásico que no puede obviar ningún interesado por cualquier motivo en la Radio Cubana, por el modelo que ofrece y otros resultados, en la radio de cualquier país, y por el sistema que integran, en los medios cubanos y del mundo.

Nacido en el barrio habanero de Luyanó, donde desarrolló su infancia y juventud, descubría sus habilidades naturales para imitar voces y sonidos; talento que sabría aprovechar la aún naciente radio. Estudiaba la preparatoria cuando en 1930 el presidente Gerardo Machado cierra la Universidad, donde no pudo acceder; comenzó como músico y comediante para subsistir, y en 1933 se integró al trío del pianista y compositor Candito Ruiz, a quien debe el mote de Sibanicú.

En 1938, se consagra al interpretar el protagonista de la serie radial detectivesca Chan Li Po, escrita por Félix B. Caignet y transmitida por la CMQ, con patrocinio de la firma Sabatés. Cuando Caignet oyó por azar su grabación imitando al popular chino, lo citó, se lo propuso y le cambió la vida radicalmente, pues actúa y dirige la serie, y quedó encumbrado para siempre en la radiodifusión cubana, de la que ya devino un símbolo, al calar hondo en el imaginario popular y en su memoria histórica tradicional, manteniendo constantes récords de audiencia. Bastaba para quedar consagrado en la radio y en la cultura cubanas.

Libro publicado por Oscar Luis López sobre la Radio en CubaEn 1941 al terminar esta serie, sus inquietudes por continuar descubriendo el mundo de la radiodifusión lo llevaron a otras emisoras y disciplinas artísticas. Al surgir la Mil Diez en 1943, trabaja como actor.

En 1948 dirige el espacio de mayor repercusión en le radioaudiencia nacional: la novela El derecho de nacer, obra también escrita por Caignet, que marcó pautas en el quehacer dramático de la radio en Cuba, y trascendió las fronteras nacionales, donde dirigió a los mejores artistas cubanos del momento: María Valero, Carlos Badías, Minín Bujones, Marta Casañas, Pilar Mata, Idalberto Delgado, Enrique Santiesteban, Xiomara Fernández, Nenita Viera, Carlos Paulín, Pirry Pérez y Nidia Sarol, entre otros. Así hizo historia en la Radio Cubana donde volvió a consagrarse con huella indeleble y gran impacto allende los mares.

En octubre de 1950 se inaugura la Televisión Cubana mediante Unión Radio Televisión de Gaspar Pumarejo, y es el primer mimetista en pantalla. Sus personajes más frecuentes eran un chino y un viejo; además, declamaba poemas. El primer libreto que llevó a televisión fue de Marcos Behmaras, pero el segundo fue un original suyo. Al crearse el Circuito CMQ, fue uno de sus cinco primeros coordinadores de programas.

En CMQ-TV dirigió el programa Su estrella favorita, el más costoso espacio televisivo de todos los tiempos en Cuba. Allí se presentaron Maurice Chevalier, Nat King Cole, Cab Calloway, Lola Flores, Tito Schipa, Pedro Vargas, Tito Guizar y Libertad Lamarque. Desde ese mismo estudio dirigió entre 1961 y 1968 las trasmisiones del programa De fiesta a las 9, por donde desfilaba lo más popular y representativo del mundo del espectáculo cubano. Ya estos programas lo consagraron además para la televisión cubana, con fuerte interés internacional.

Otros libros suyos son Alejo Carpentier y la radio, y Luis Casas Romero: el creador de la criolla, con aportes también para la musicografía cubana, y dejó inconclusa y por tanto sin publicar, La radionovela y Félix B. Caignet.

Cuando en 1997 Radio Rebelde retransmitió aquella histórica serie Chan Li Po, López volvió a dirigirla y actuarla, y expresó:

“El que lo oye, me dice: --Sales igualito, pero igual que aquella vez… Yo me pongo a escucharlo y me parece que el timbre no ha cambiado, que sigue siendo igual y nadie que oye al chino puede pensar que sea yo hablando como el chino”.

Entre otros de sus mayores aportes a la Radio Cubana atribuidos a este actor, director, escritor, historiador e investigador, se han citado que le introdujo la narración simultánea y el movimiento audio-escénico.

Entre sus tantos reconocimientos se destacan la Orden Félix Varela, el Premio Nacional de Radio por la Obra de la Vida, y Artista de Mérito de la Radio y la Televisión.

Sobre él han escrito Perla Cartaya Cotta entre sus Glorias cubanas, y Josefa Bracero Torres (Oscar Luis López: la radio, razón de vida, 2007) y otros, al ser un hito para la Radio Cubana.

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