La Radio Cubana en los 60 años de la Uneac: Un siglo de patrimonio

El 22 de agosto es una fecha cimera para los artistas cubanos: en 1961, fue fundada la Unión de Escritores Artistas de Cuba (Uneac), su vanguardia con toda la riqueza con que se acerca a la mayor diversidad posible, próxima ya a su 60 aniversario.

Esto atañe también a los artistas de la radio, que cuentan con su sección en la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Uneac, pero para ese gremio la fecha alcanza doble valor, pues el 22 de agosto de 1922 sale al aire desde la calle Ánimas # 99 (actual #457), en el hoy municipio capitalino Centro Habana, la primera transmisión radial cubana, con solo 10 vatios de potencia y operando en la banda de 360 metros, o sea, aproximadamente en la frecuencia de 933 khz.

“Estación pionera de la radiodifusión cubana”, era la emisora 2-LC, iniciales de su director y propietario. Fundador con el músico y compositor camagüeyano Luis Casas Romero (24 de mayo de 1882-La Habana, 30 de octubre de 1950), Capitán mambí del Ejército Libertador, de cuyo Estado Mayor dirigió la banda, estaba su hijo, y su hermana Zoila Casas Rodríguez, quién fue la primera locutora conocida en América Latina, cuya voz identificó esta estación incorporando talento en vivo, música de pianola y la hora exacta a sus transmisiones, desde las 9 de la noche, con espacios musicales y el estado del tiempo.

Luis Casas Romero. Foto tomada de San Gil González, Ing. Santiago: Cronología de la historia de la radiodifusión en Cuba.

Queda así este como el Día de la Radio Cubana, con su ininterrumpida tradición de radioyentes desde antaño. No era casual: en 1922 se expandía la radio por el orbe, entre las migraciones por los problemas sociales en todo el mundo, las ya tradicionales inquietudes cubanas y en particular de nuestra intelectualidad por actualizarnos de novedades y aportes en el planeta y cuyas vanguardias artísticas cuajaban ya en Europa, y los intereses comerciales estadounidenses en Cuba, a la sazón tan visitada y frecuentada aún como “llave del Golfo”, pues la aviación aun despuntaba. 

En 1981 el habanero Oscar Luis López en su libro La radio en Cuba (editorial Letras Cubanas) develó este suceso, que hasta entonces se atribuía a la Cuban Telephone Company por su trasmisión del 10 de octubre de 1922. 

El próximo año 2022 la radio de Cuba cumplirá su primer siglo, con los 61 años de la Uneac. No es prematuro: un digno homenaje exige tiempo para la magnificencia de sus múltiples contribuciones. Un hito conmemorativo como el de la Uneac, se potencia más aún si comparte tan feliz coincidencia, con toda la visibilidad que requieren ambos sucesos. 

En tal y tan convulso centenario, no ha habido acontecimiento cubano ni de ningún rincón del universo, que no haya llegado al debate prácticamente en cada hogar cubano guiados por la radio, que así ha trascendido en el protagonismo significativo de varias generaciones, cuya imaginación y creatividad ha desarrollado por la visualización inducida, y han conocido y disfrutado de numerosas obras literarias, musicales, escénicas, se ha profundizado en las artes visuales y mediáticas, en todos sus géneros y estilos, tanto las obras como sus tantas interpretaciones, adaptaciones, versiones y análisis; y en todas las demás manifestaciones de la cultura, y nos ha presentado artistas cubanos (en las más diversas artes implícitas en la radio) y de los más disímiles países y épocas.

Muchos consagrados se iniciaron en la radio, y muchos más (aun cuando no clasifiquen estrechamente como radio) le han agradecido públicamente al menos parte de su obra y experiencia profesional y humana, a veces sobre otros medios; y es de extrañar quien no se haya formado, al menos parcialmente, con ella. Es todo eso precisamente lo que se llama patrimonio.


Vea, cómo la Radio Cubana celebró su aniversario en el año 2017 / Video de CubaHOY


Por supuesto que los valores patrimoniales de la radio no son para analizarlos casuísticamente, como exige todo análisis de rigor, y quizás por ejemplo, no en todas las provincias haya tenido la misma tradición y trascendencia, y no en todas figure como parte del patrimonio local, lo cual no mengua en lo absoluto el papel que la radio cubana como el sistema que es, y que siempre ha sido aún con sus irregularidades contextuales, sí ha desempeñado sistemáticamente desde sus inicios para toda Cuba, con toda una historia de la que podemos vivir legítimamente orgullosos. 

Sería muy justo y beneficioso para toda la cultura cubana, que al igual que otras manifestaciones de nuestras artes, la radio llegara a su primera centuria con la declaratoria que merece como Patrimonio Cultural de la nación.

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