Reverencias al humanismo y la sensibilidad

No se conocían y dos de los más cercanos solo cruzaban saludos en el mismo centro laboral: la escuela pedagógica Celia Sánchez Manduley, de esta ciudad, la oriental provincia cubana de Granma.

La Covid-19 los unió en la amistad, y el quehacer los puso al límite entre la vida y la muerte, del que emergieron con la fuerza del ejemplo humano, sensible y altruista que define a los jóvenes educadores de la Isla: abrieron la senda de los profesionales de ese sector en las zonas rojas de aquí contra la contagiosa enfermedad.

Yasmani Milanés Rodríguez, Leonel Martínez González, Katia Lorente Segura y José Manuel Ruiz Delgado coinciden en afirmar que no son héroes: "solo hicimos lo que se nos solicitó sin importar nada más que la salud, la vida de nuestros coterráneos sin mirar el riesgo al que nos exponíamos."

El primer joven aseguró que “las dos semanas en esa labor me regalaron una gran emoción, con un poco de temor por la posibilidad de enfermar, pero siempre estaré donde se me convoque y en el momento adecuado.”

Martínez González aconsejó a los bisoños como él que se cuiden mucho “el SARS-CoV-2 no se puede “cuquear” porque es un virus muy contagioso que a la más mínima brecha puede causar la muerte o dejar innumerables secuelas, por eso es necesario comprender la necesidad de cuidarse y cumplir con las medidas higiénico–sanitarias que orientan las autoridades de Salud Pública.”

Licenciada en Educación especial, Katia manifiesta que encontró un “gran apoyo en mis compañeros: colaboraban conmigo en lo que fuera necesario, y me sentía mucho más protegida, porque el trabajo en equipo es mejor, además evitamos así cualquier situación. Me conmovían mucho los niños y los abuelitos, las caras de incertidumbre o de tristeza por el resultado de un análisis que los mantiene en vilo hasta que no les llega a las manos.”

“Lo que más disfruté fue el abrazo de mi hija cuando llegué a casa”, revela el psicólogo José Manuel, quien hoy ve la vida desde la “óptica de ser más responsable, de aconsejar y ayudar a quien lo precise. En las horas que llevamos en nuestros hogares hemos intercambiado con nuestros familiares, amistades y vecinos muchísimas experiencias bonitas y otras no tanto.”

Los cuatro recibieron este lunes el abrazo de afecto convertido en reconocimiento de sus colegas de la dirección de educación en el territorio, que mantiene en zona roja contra el nuevo coronavirus a más de una decena de mozalbetes, menores de 35 años de edad. 

El máster en ciencias Yunior Heredia Tamayo, director de ese organismo en la localidad, los congratuló por el gesto que los convierte hoy en “ejemplo y paradigmas para el resto de sus compañeros. Ustedes son muestra de continuidad de una juventud comprometida con el tiempo que les ha tocado vivir; certeza de la prédica martiana de que el deber de un hombre está allí donde es más útil”.

“A pesar de su juventud ya tuvieron la oportunidad de escribir páginas gloriosas en sus vidas, y si a otros antes del triunfo de la Revolución les correspondió luchar con las armas para la sagrada independencia de la Patria, ustedes hoy lo hicieron por salvar vidas humanas, que también es una forma de asegurar nuestra soberanía. Siento el orgullo de contar en las filas de educación con soldados luchadores por la vida, como ustedes. Reciban el testimonio de nuestro agradecimiento permanente. Gracias por ubicar alto los valores de nuestro sector de quienes laboramos en este sector”, concluyó Heredia Tamayo.

Al acto de agasajo acudieron como invitadas Aliuska Hernández Rodríguez e Idania Fonseca Guerra, miembro del buró municipal del Partido Comunista de Cuba e Intendente de esta costera localidad, respectivamente.

 

 

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