Vivir en el riesgo, salvar y salir ileso

Cada minuto que transcurre lo marca con la exactitud de un reloj suizo porque, no obstante estar consciente del significado de la misión que lo condujo a la hermana República Bolivariana de Venezuela, el joven manzanillero Leonardo Juan Ramírez Ramírez, de 37 años, sueña “con el abrazo a mis “enanos” Kevin, Keyller y Bryant; a la esposa Ángela María, a los padres, el resto de la familia y sus colegas del salón de operaciones del Hospital Pediátrico Hermanos Cordové.

“Lo deseo mucho, pero todo tiene que esperar: ahora estoy donde más necesario es mi trabajo: el desempeño con habilidades y experiencia para enfrentar el nuevo coronavirus desde la profesión que me formó la Revolución: Licenciatura en Enfermería.”

Pero Leo, como cariñosamente le llaman todos, no conoce el miedo: esta es la segunda tarea en la cual pone en peligro su vida “porque siempre hay que tirar pa´lante sin miedo compadre. El riesgo hay que asumirlo con valentía y determinación y de eso mucho sabemos los cubanos.

“Antes estuve en la misión del ébola, entre 2014 y 2015, como integrante de la primera brigada que salió de la Isla hacia África.  El 1ro. de octubre del 2014 llegué a Sierra Leona y comencé a trabajar en Freetaow, la capital.

“De aquellos años conservo la humildad y la profesionalidad con la cual cumplimos la misión. Teníamos la experiencia de la medicina cubana, pero nunca es igual cuando estas frente a frente con el paciente encamado en el piso. Recuerdo que muchas ocasiones todas las capacidades estaban llenas y había que tratarlos en colchones en el piso, los niños, jóvenes, ancianos y hasta embarazadas. Sin dudas, crecimos como especialistas y personas.

¿Cuáles diferencias puede establecer entre el ébola y el nuevo coronavirus?

“Ambas son complejas por su rápida expansión y alta peligrosidad, son virus zoonóticos, es decir, pasan de los animales al hombre (y posiblemente viceversa).

“Tras muchos estudios, se ha determinado que el reservorio animal de ebolavirus son murciélagos que se alimentan de fruta y que, dadas las cambiantes condiciones sociales y ambientales de África, pueden entrar fácilmente en contacto con la población nativa.

“El SARS-CoV-2, por su parte, entra por la mucosa oronasal, bien al aspirar gotículas o aerosoles con virus o tocarse la cara con las manos infectadas. La enfermedad puede cursar desde asintomática (desgraciadamente en menor porcentaje de infectados del que nos hubiera gustado) hasta una neumonía grave con gran dificultad respiratoria, que requiere de respirador para mantener la oxigenación de los tejidos. Esto se puede acompañar de tos y fiebre.

Un aspecto fundamental es que, si las defensas inmunitarias no son capaces en los primeros días o semanas de controlar la infección, se desata lo que se conoce como 'tormenta de citocinas'. En breve, lo que ocurre es que el sistema inmunitario lucha con la infección y su reacción desmedida produce una inflamación exagerada que pone en serio peligro la vida del enfermo. Creo que ambas tienen sus especificidades y son altamente mortales.

¿Cuánto le aportaron los años en Sierra Leona para la actual labor en Venezuela?

“Arribé a esta hermana nación el 20 de marzo del 2018 y fui ubicado en el Estado del Táchira, frontera con Colombia. Trabajo en el principal Centro Oftalmológico de la Misión Milagro, que inauguraron los Comandantes Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez.

“Sin dudas alguna te confirmo la preparación del ébola me sirvió muchísimo para encarar la muerte con la Covid-19 en la tierra de Bolívar. Lo más importante es la autoprotección y no disminuir ni por un minuto la percepción del riesgo.  El trabajo se ejecuta por un equipo encabezado por médicos y enfermeros con vasta experiencia en el área quirúrgica.

¿Qué se experimenta en las atenciones al paciente grave?

“Es muy diferente a todo porque te preguntas cómo pudo suceder, qué no hizo por su protección, la de su familia y el resto de la sociedad. Te concentras en los protocolos orientados, en los tratamientos, en que cada parámetro se mantenga estable.  Para nosotros el ser humano, su plena salud, y la sonrisa integrándose a la sociedad es lo más trascendente.”

“Cuando una persona egresa sano es un momento gratificante porque indaga por quienes estuvieron insomnes y centinelas al pie de su cama  aún vestido de protección personal que lo único que distinguen son sus ojos y se aferran a tu mano como si fueras el mismo prójimo y a los días sale caminando de la sala eso es hermoso.

“El miedo, el temor lo experimentas en todo momento, incluso fuera de zona roja siempre permaneces alerta, pero el miedo a enfermar de covid-19 está hoy en todo el mundo, no solo aquí en Venezuela. La cuestión es ser disciplinados con las medidas y protegerse.

El Apóstol cubano José Martí sostuvo que la enfermería está entre las profesiones más nobles del mundo. ¿Qué opinión le merece esa aseveración del Héroe Nacional cubano?

“Nuestro Apóstol no se equivocó cuando dijo que es una de las profesiones más noble del mundo: sensibiliza y te hace comprender que todos somos humanos aunque tengamos criterios e ideas diferentes. La Enfermería no está sujeta a ninguna creencia o estatus, es simplemente, Enfermería y para mi es la mejor.”

¿Qué aconsejaría a los cubanos?

“Que se protejan siempre, que no minimicen ninguna de las medidas sanitarias que ha definido el Ministerio de Salud Pública. Más que nada que vean la percepción del riesgo, pensar y valorar su salud y la de sus familiares. Créeme que duele mucho el estado en el cual llegan muchos pacientes a nuestro servicio de cuidados intensivos.

“Tienen que ser consecuentes con el esfuerzo del Estado, de la Revolución y el personal de la salud para encarar esta pandemia en medio de tantas dificultades.”

¿Cómo sueña el reencuentro con la familia?

“Uf, imagínate tú: lo único que me saben preguntar los “enanos” es que cuándo regreso, que me cuide y trabaje hasta que sea necesario. Extraño mucho los paseos del domingo por los parques infantiles junto a los niños y a mi esposa, salir a jugar pelota o fútbol, sentarnos a conversar o a hacer cuentos y reír.

“Compadre echo de menos hasta el “olor” de las madrugadas al tostar del café de Eliza, acá sientes una gran nostalgia por lo de uno, por la tierra, pero hay que seguir entre el riesgo, para salvar y salir ilesos".