Amor y estremecimiento (+ Audio)

 Cada una de sus palabras brota desde el lado izquierdo del pecho, donde palpitan el amor y la sensibilidad; el desafío y la voluntad; el corazón, repleto de ternura hacia la riqueza más importante que defiende Cuba: la salud de sus niños.

Sobre la pequeña estatura física, Yanelis Escalona Pérez, crece y alza un inmenso pedestal de consagración que no tiene límites: es, desde hace dos años, especialista de primer grado en pediatría del hospital Hermanos Cordové, de esta costera ciudad de la provincia de Granma, en la región oriental de Cuba.

Esta carismática joven comenta que la sonrisa de los niños la enamoran y estremece y ese gesto lo defiende cada amanecer: “que marchen felices a casa, sanos del cuerpo y del alma.

“Resultó la mejor decisión de mi vida. Cuando enrumbé mis pasos hacia la medicina y crucé el umbral de este hospital me sedujeron la mirada de los pequeños, los rostros de incertidumbre de los padres, la huella que en cada sala, pasillo o área de esta unidad asistencial dejaron, entre otros, los doctores Arjona y Lavín, profesores de profesores en sus especialidades.”

Yanelis reserva un sitio especial en el corazón a una tarea que califica de muy compleja, que asumió en abril pasado en la ciudad de Santiago de Cuba: atender en zona roja a niños positivos a la Covid-19.

“Quince días dentro y otro período similar en cuarentena para cuidar también nuestra salud. Nos enfrentamos a un tratamiento nuevo, desconocido, a un protocolo de atención definido por el Ministerio de Salud Pública con características internacionales.

“Estudiamos mucho porque no resultó fácil: desde tratamientos novedosos hasta la interpretación de electrocardiogramas, rayos X de tórax muy distintos a los que habitualmente evaluamos en los “pediátricos”, fiebres difíciles de regular.”

¿Sintió miedo en algún momento? 

“Sí, pero después pasó porque me protegía como nos orientaban y además ya estaba allí y tenía el desafío de trabajar lo mejor posible: con amor, destreza, profesionalidad y pasión. El miedo se convirtió en una cuestión secundaria.

“El instante más estremecedor fue cuando un niño me abrazó sonriendo agradecido por devolverlo a la vida, esos gestos no tienen precio, no se pueden comparar con nada en el mundo y me hacen una mujer muy feliz, una profesional realizada.

¿Qué responsabilidad tiene la familia en este combate por la vida?

“Toda la responsabilidad es de la familia, porque los niños, ni siquiera los adolescentes, “miden” el peligro. Ellos nos han demostrado ser mucho más responsables en el autocuidado que los propios adultos, entonces a nosotros como madres, padres, abuelos, nos corresponde cuidarlos, aislarlos de la enfermedad y protegerlos siempre porque ellos son la esperanza del mundo.

 “Muchas personas hablan de las escuelas, pero desde mi punto de vista, es el sitio donde mejor protegidos están: allí se cumplen estrictamente los protocolos sanitarios y es muy difícil que algo falle. Siempre velan por todo, el más mínimo detalle.” 

“La fisiopatología es más fuerte en los niños. La inmunoglobulina de la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad les brinda a los infantes una fortaleza increíble, que sean más resistentes a las enfermedades. Eso no debe olvidarlo nunca ninguna mujer que lacte.

¿Regresaría a la zona roja en Santiago de Cuba?

“A cualquier lugar. Soy capaz de enfrentar la muerte, cualquier reto de la vida, con todo el amor y la pasión del mundo, sin ningún tipo de problemas: en el momento que me vuelvan a necesitar ahí estaré, sin dudarlo ni un segundo.”

La pediatra manzanillera Yanelis Escalona Pérez es un mar de sensibilidad: desde la pequeñez de su estatura física crece cotidianamente por el amor más grande de sus días: la feliz sonrisa de los niños. (Fotos: Del autor y cortesía de la autora)