Mijaín López vence a Riza Kayaalp y va en busca de agrandar su historia (+ Fotos)

Foto: Reuter

Cuando Mijaín López salió del colchón hacia la zona mixta lo hizo con una frase en los labios: “mientras esté yo él no gana”. Es una concepción que hoy el mejor luchador cubano de todos los tiempos cumplió frente al turco Riza Kayaalp.

Derrotarlo por tercera vez en Juegos Olímpicos fue apenas el penúltimo paso hacia una historia que mañana puede crecer. El combate fue una final adelantada y “el gigante de Herradura” lo sabía desde el comienzo.

“Ya habíamos planificado que ellos buscaran que la primera pasividad la pusiera yo, así que nos preparamos para eso. Busqué el desbalance y lo logré, pero los jueces decidieron darle marcha atrás. No obstante, desde el primer asalto sentí al turco agotado y sabía que no iba a aguantar mi tren”, explicó.

Como tantas otras veces Mijaín fue empuje y fuerza, inteligencia y control del combate. Como en los dos pleitos ante el rumano Alin Alexux Ciurariu (9-0) y el iraní Amin Mirzazadeh (8-0), Kayaalp tampoco pudo marcarle al menos un punto. No lo consiguió ni siquiera cuando en el segundo tiempo el cubano fue a la posición de inferioridad y su rival tuvo la oportunidad de oro. Pero apenas logró levantarlo del suelo.

Todas las peleas son difíciles y llevan mucha dedicación y preparación. Eso es lo que le he demostrado a él”, dice Mijaín mientras Luis Orta, la gran sorpresa de la lucha cubana en Tokio, lo abraza y lo felicita. El más pequeño apenas llega a los hombros del campeón, pero hoy lo igualó en esfuerzo y victorias. Ambos van este lunes a buscar dos títulos para Cuba.

“Para mañana lo que toca es prepararse psicológicamente. Todos los atletas que luchan por el título tienen calidad, así que para la final se trata de mantener la estrategia del combate y demostrar que el campeón soy yo”, confirma Mijaín.

Hasta cierto punto, el éxito del pinareño también contribuyó al triunfo de Orta. Él mismo lo reconoce y cuenta cómo Mijaín lo aconsejó durante la competencia. “Paso a paso —le dijo— todo va a salir bien”. Y así fue, frente a rivales que lo superan en título y experiencia, Luis se impuso como los grandes.

“Me siento muy contento por estar en esta final. Desde que me levanté hablé con una foto de mi niña de solo dos meses que tengo en el cuarto y le dije que hoy iba a ser un día grandioso. La diferencia de mis rivales conmigo es que ellos han ido a todos los mundiales y yo no, por eso tienen esos grandes resultados. Yo no pensé en eso, sino en lo buena que fue mi preparación”.

Orta es el más pequeño de los grequistas cubanos; Mijaín el más grande, pero ambos llenaron hoy miles de corazones en todo el país. Uno por su sorpresa y su ímpetu. El otro porque una vez más demostró ser un extraclase no solo en su deporte.

Son dos deportistas con una historia diferente: el primero acaba de entrar por la puerta grande a unos Juegos Olímpicos; el segundo busca convertirse en el luchador más premiado en la historia olímpica. Ambos dieron un paso hoy hacia sus objetivos. Las finales están previstas para el amanecer de este martes. Primero Orta intentará el sueño. Luego Mijaín saldrá al colchón del Mahuhari Masse Hall de Tokio ver cómo la historia lo mira de cerca y la gloria le sonríe.

 
Fotos de REUTER
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