El consumo de Radioarte en el municipio de Santiago de Cuba

En el año 2015 me complacía yo acompañando a mi tutorada Esperanza Grave de Peralta Burgos, que defendía su tesis en opción al título académico de Licenciatura en Comunicación Social con la tesis Producciones Radioarte. ¿Qué piensa usted? Consumo cultural de las producciones de Radioarte en el Municipio Santiago de Cuba entre 2014 y 2015.

Se creería que hoy sus resultados pierden interés: nada más errado, y no por la evaluación de excelencia que ganó, ni porque actualmente se esté editando como capítulo de un libro en la editorial En vivo, sino porque deviene un estudio de caso emblemático para comprender el alcance de la radio cercana a su centenario, y, sobre todo, a ese misterioso y decisivo componente de la familia radial, que es su público: su razón de ser. Urgen estos estudios en cada comunidad cubana.

Resultó que el consumo cultural de las producciones de Radioarte en ese municipio entre los años 2014 y 2015 es relativamente alto, con una audiencia mayoritariamente femenina (68,4 %). Las personas de 50 a 60 años son quienes más lo consumen, seguidos por los de 30 a 49 años y en menor medida de 15 a 25 años. El nivel de escolaridad de sus consumidores en orden de jerarquía es secundario, preuniversitario y superior; los de menor audiencia, técnico medio y el primario. La audiencia la constituyen principalmente las amas de casa, los jubilados y los desocupados; y en menor grado los trabajadores, cuentapropistas y estudiantes.

Las razones fundamentales de ese consumo allí, según la satisfacción de necesidades, fueron primero, el entretenimiento y la adquisición de conocimientos, condicionadas por la calidad que las caracteriza. El uso de estos productos radiales dramatizados como forma de integración social es poco emitido como motivación en los oyentes, especialmente en la radionovela. Además, los sujetos respaldan sus motivaciones con la costumbre de escuchar este tipo de programaciones.

La más consumida de tales producciones fue la novela cubana (entonces, El tutor) por un 90,9 % de la audiencia de Radioarte, debido primero a la preferencia y el gusto por el género dramático radial al que pertenece, y a la autenticidad en la calidad de la trama, narración y actuaciones, lo que quedó entre lo que más gusta, unido al horario de transmisión, la narración y calidad de guion. El programa de orientación ¿Qué piensa usted? lo consumen el 32,7 %. Suponen su elección preferentemente por la atracción de sus temáticas, acordes a la realidad social. Lo menos gustado por la audiencia de estas producciones de manera general es el reducido número de espacios de Radioarte que la emisora difunde, el horario de transmisión del programa de orientación y en menor medida, las radionovelas de época. La frecuencia de escucha de sus producciones es alta: un 77,5 %, debido sobre todo a que la más aceptada producción es la novela cubana, con una frecuencia de transmisión de cinco veces semanales.

Para las tenencias más significativas, se develaron los resultados del consumo de la radionovela cubana El tutor en las familias estudiadas según las categorías analizadas. En cuanto a las prácticas que anteceden y suceden el consumo de la radionovela se pudo evidenciar en las tres familias analizadas que independientemente de la forma en que los sujetos adelanten o retrasen las actividades que les conciernen habitualmente, la espera por este radiodrama ya es un hecho. Algunos ya sentados expectantes, otros atareados pero atentos no se pierden un capítulo. De ahí que la forma de organizar el tiempo siempre esté en función de la escucha del dramatizado.   

En los modos de escucha de la radionovela, su forma de consumo se realiza prioritariamente en las tres familias de manera permanente en el sitio de la transmisión hasta el final, lo que pudiera condicionarse por ser eminentemente auditivo, donde los sujetos tienen que apelar a la imaginación, y se necesita de concentración. La ventaja de la ubicuidad que este medio manifiesta justifica que algunos simultáneamente a la escucha realicen otras actividades hogareñas. Es el caso de las familias con menores condiciones socioeconómicas. Sin embargo, de considerarlo necesario suelen abandonar los quehaceres y retomarlos al final de la transmisión.

 Los procesos interactivos y relacionales durante la emisión suelen tener mayor significación en las familias de bajos ingresos, con mayor distinción en la de menor nivel socioeconómico, pues suele existir una elevada presencia de interacciones físicas y comunicativas durante el desarrollo del radiodrama. Al revelar gestos y movimientos corporales resaltan sus emociones personales. Las expresiones del rostro, suspiros, diálogos con los personajes dan muestra de la alta implicación que experimentan con la trama. La radionovela genera estos sentimientos emotivos e interactivos entre los miembros de la familia: son usos de facilitación de la comunicación.

Los procesos emocionales involucrados suelen darse con mayor sentido en las familias de menos poder adquisitivo. Estas comparten la misma clasificación de procesos involucrados, lo que se debe a la identificación y empatía que asumen de los comportamientos y sentimientos de los personajes. Llega a ser tal la compenetración que lo entienden como propios, correspondientes con los usos de afiliación. La aprehensión, otra de las maneras de estudiar el consumo, es asumida en las tres familias del estudio, empleándose, léxicos, frases y/o comportamientos de algún personaje. Otra vez la familia de menor estatus económico se lleva la delantera, pues son aprovechados por sus miembros todas las categorías, manifestándose los usos de aprendizaje social, afiliación y facilitación de la comunicación; siempre, unos más involucrados que otro.

En cuanto a espacios de circulación y resemantización, en la familia más privilegiada socioeconómicamente la radionovela El tutor no es tema de conversación. En la de nivel medio socioeconómico solo lo es dentro del marco familiar entre los oyentes, quienes comparan a algunos personajes según sus características con conocidos. Para los de nivel socioeconómico más bajo es tema de conversación dentro y fuera de la casa; comparar personajes con conocidos atribuyéndole nombres evidencia la resemantizaciòn. Su uso es la facilitación de la comunicación.  

En el nivel de satisfacción e identificación que los sujetos experimentan con estas producciones, los que afirman sentirse satisfechos casi siempre son los de mayor porcentaje (33,2 %); seguidos de los que manifiestan que es totalmente con un 32,8 %. Los que declaran algunas veces son el 28,6 %; y los que indican rara vez, un 5,4 %. Los que consumen algunas veces explican, y las razones más atinadas fueron: el horario de transmisión del programa ¿Qué piensa usted? por considerar inadecuada la hora de emisión; que la novela que en esos momentos se transmitía no era actual; la existencia de pocas producciones de Radioarte en Mambí; el escaso tratamiento de otras localidades del país; la poca frecuencia semanal de los programas ¿Qué piensa usted? 

Se demostró que Radioarte goza de buena aceptación en ese municipio, donde sus producciones han dejado una huella. Se debe tener en cuenta que quienes reciben sus producciones estarán expectantes siempre, al saberlos: una opción de calidad; afirmación que permite concluir que a pesar de la preferencia que existe por otros medios de comunicación masiva, e independientemente del impacto que han generado las nuevas tecnologías de la información y la comunicación en la sociedad cubana, la radio sigue siendo la opción de muchos, quienes sin lugar a dudas estarán de acuerdo en que es la ¨pantalla¨ más grande del mundo.

Escribir un comentario