El sano orgullo por ser nativo de la Isla de la Música

De nuevo, ante nuestros ojos y oídos se nos ha hecho realidad el mito de que vivimos en una Isla absolutamente musical. Solo en un país como el nuestro, en medio de una crisis sanitaria global, somos capaces de asumir exitosamente la realización del Premio Cubadisco 2021 con una diversidad tal de obras galardonadas, que no dejan de provocar asombro.

No tenemos otro evento similar que se le pueda parar al lado de Cubadisco, no solo por la cantidad de obras en competencia sino además por la impresionante calidad que las distingue.

Escojamos cualquier categoría al azar, para sorprendernos una vez más de la justeza de los Premios otorgados. Si seleccionamos la categoría Tradición Sonera, el disco A romper el coco de Alexander Abreu, Alain Pérez y Mayito Rivera, es una tormenta perfecta de música bailable donde el talento y el sabor que impregnan estos tres maestros a la tradición, es tan auténtico como si se tratara de temas inéditos de ahora mismo por la vigencia que tienen.

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En el otro extremo como puede ser la categoría de Neo-jazz, el dúo conformado por el contrabajista Gaston Joya con el pianista Rolando Luna, en el disco Fusión de Almas, nos conducen desde la mayor sutileza y elegancia posible, por los caminos de creativas versiones a imprescindibles compositores latinoamericanos como el argentino Alberto Ginestera y el cubano Amadeo Roldán mientras que una dueña de la sensibilidad requerida para cantar como Haydée Milanés, con el disco Amor premiado en la categoría de Cancionística, nos eleva la parada al hacer memorables dúos no solo con su aclamado progenitor sino también con relevantes intérpretes de la canción contemporánea como Omara Portuondo, Fito Páez y Chico Buarque entre otras personalidades.

Otro suceso discográfico de este Cubadisco 2021, es el Gran Premio al disco La Alianza Musical de Cuba, donde Manolito Simonet ha logrado convocar a casi todo lo que vale y brilla entre los cultores de la música bailable cubana para rendir homenaje a una figura mitológica del son en nuestro país como el maestro Adalberto Álvarez.

En fin, para donde quiera que uno mire en este recién concluido Cubadisco, solo encontrará imaginación, buen gusto, virtuosismo y el sentido de pertenencia que cualifica a todos estos músicos cubanos que nos honran. Ellos, junto a los organizadores del evento, las casas discográficas, los medios masivos de difusión y las redes sociales, han hecho lo suyo para entregarnos francamente momentos memorables.

Ahora, a la radio cubana le toca la mayor responsabilidad de que este verdadero acontecimiento social, no se quede nada mas como el recuerdo de un hermoso sueño que duró solo los días del evento.

Para cada tipo de programa radial que utilice obras musicales, existe el referente sonoro requerido con atractivos discos de probada calidad que han sido premiados, pero incluso si ampliamos nuestra perspectiva, estamos en la obligación de atender a aquellos otros tantos discos que estuvieron compitiendo en cada categoría, con el augurio de que encontraremos verdaderas maravillas.

De la eficaz interrelación entre los archivos del Cubadisco y la radio para obtener toda esta música, depende que cada cubano al sintonizar su emisora favorita, se le incremente el sano orgullo por ser nativo de la Isla de la Música.

 

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