Maria Teresa Vera, arte y mujer

Cada vez que su cuerpo menudo abrazaba la guitarra, el mástil la sobrepasaba; cuando la hacía sonar, era ella quien le aventajaba en grandeza. Sus dedos apenas tenían que arrancarle al instrumento las notas. María Teresa lo sorprendía al extremo de que éste le prodigaba arpegios y acordes para que hiciese cuanto deseara con ellos. 

Desde la adolescencia más temprana las seis cuerdas afinadas resonaban a partir de su corazón, como parte de ella misma. Habría que fijarse en la emoción del “Negro” José Díaz, uno de sus maestros, al admirar la elocuencia de su aventajada alumna. Ni qué decir de Corona, Graciano o Ballagas, quienes con embeleso advertían de qué manera, poco a poco, se abría paso aquella genialidad de mujer a través de las canciones que componía y cantaba acompañada por sí misma. En el teatro habanero Politeama Grande la jovencita de apenas dieciséis años estremeció al auditorio con la inmortal “Mercedes” de uno de sus profesores, Manuel Corona. 

María Teresa Vera llegó al mundo un 6 de febrero en 1895, a dieciocho días del comienzo de la Guerra Necesaria organizada por Martí. Sin saberlo entonces, la recién nacida traía el cromosoma de una indiscutible cubanía. Vino con la misión de abrir el camino a la presencia femenina en la cancionística cubana, en especial la Trova, donde se funde la doble condición de intérprete y compositora. Ya en 1914 con el bambuco “Esta vez te tocó perder”, debutó como autora. 

Dúos, cuartetos y sextetos fueron las agrupaciones de las que formó parte, aunque su ímpetu solista se impuso siempre.  Se sucedían presentaciones públicas y giras. María Teresa se hizo sentir, ¡mucho!, en la Radio Cubana. Sus inspiraciones y su voz comenzaron a escucharse en Radio Salas y Radio Cadena Suaritos; aquel era el comienzo que esparció su arte por todas las radioemisoras, y que más tarde se hizo presente en la televisión.

No fue una innovadora dentro del género trovadoresco; se limitó a seguir los paradigmas ya existentes de sus predecesores, aunque por su audacia llegó más lejos. Supo expresar el sentir de la mujer cubana en una época acentuada por la preeminencia masculina. Abrió espacios para la creación, ejecución musical e interpretación femeninas, y eso en sí fue un aporte. Autora musical de quilates altos, María Teresa Vera puso notas a obras de letristas brillantes como Nena Núñez y Guillermina Aramburu o quién sabe si fueron ellas las que escribieron letras inspiradas al oír sus melodías. 

“Veinte años” es su canción emblemática, la más recordada que sigue calando hondo en el corazón de muchos seres humanos, lo mismo mujeres que hombres de nuestro tiempo. Fue vasta su creación musical; gran parte de ella se oye en su voz gracias a los discos; intérpretes de hoy la incluyen en su repertorio. 

María Teresa Vera, la genial habanera de Guanajay es orgullo de Artemisa, provincia a la cual pertenece ahora su municipio de origen. Nació hace 126 años para demostrar la genialidad y el talento de la mujer cubana en el arte, y abrió un sendero continuado por muchas glorias de nuestra música. Hace 110 años se presentó por primera vez ante un público. Desde el surgimiento de la Radio Cubana engalana sus ondas con la música que compuso y cantó. Desde entonces sigue vibrando en ellas.

Escribir un comentario