Alberto Pardo, símbolo de la locución avileña

Aunque la noticia llegó en el mes de julio y nos llenó de regocijo, fue este sábado que Alberto Octavio Pardo Companioni pudo por fin sostener en sus manos el Premio Nacional de Radio 2020, máxima distinción que otorga el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) por la obra de toda la vida a los profesionales del gremio.

La entrega transcurrió en una ceremonia sencilla donde Pardo Companioni dio gracias a la Revolución, sin la cual no hubiese sido posible su formación, y reconoció como imperecedero el legado de Fidel Castro. Además, entregó a Alfonso Noya Martínez, presidente del ICRT, una foto del joven locutor avileño Jorge Luis Nieto García, cuyo ejemplo inspiró la celebración en Cuba del Día del Locutor el 1 de diciembre. Su deseo es que la instantánea se incluya como memoria histórica en los archivos de esta institución.

Las historias de su niñez en una finca cercana a la ciudad cabecera, el cariño de sus colegas que crecieron escuchando su voz a través del éter, su experiencia como locutor en los actos políticos de primer nivel y la técnica depurada que convirtió en práctica constante fueron otras de las anécdotas compartidas en la cita.

Pudiera pensarse que después de 40 años poniendo entrega y corazón detrás del micrófono el mejor galardón es el aplauso y el cariño del público, y aunque así lo es en parte, también es alegría este reconocimiento nacional y que su obra sirva de impulso y ejemplo para las nuevas generaciones.

Su hoja de vida en la radio acumula desde la distinción Hijo Ilustre de Ciego de Ávila y la réplica del machete de Simón Reyes hasta el Micrófono de la Radio Cubana, por lo que este nuevo premio alegra a quienes de cerca siguieron su carrera y completa sus lauros.

A estas alturas está claro que su nombre y su voz perdurarán en lo más ilustre de la locución avileño. Escucharlo, verlo y sentirlo tan lúcido y jovial es un privilegio que hoy se celebra por partida doble.

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