También hoy, la radio nos salva

Permanecer en casa es una de las demandas más difíciles de cumplir por parte de cubanos y cubanas, que por primera vez se enfrentan a una pandemia, que amerita como nunca antes del aislamiento, y que ya lleva más de seis meses azotando a nuestro territorio nacional.

Complicado es porque estamos acostumbrados a socializar constantemente: en una parada de guagua, peluquería o cola para el pan, el cubano siempre intenta interactuar con otros, debatir sobre los últimos acontecimientos, juzgar las actitudes impropias de sus vecinos, conversar en fin de lo que se le ocurra, y a veces llegan a formar un gran debate entre seres que nunca se han visto pero concuerdan con un determinado sentir.

Para avileñas y avileños esta práctica se ha destrozado con dolorosos días de cuarentena, en la que el territorio con taza de incidencia más alta del país, se ha visto obligado a tomar estrictas medidas de disciplina para prevenir el contagio y la dispersión del ya conocido virus.

En sus casas la mayor parte de los niños, adolescentes, ancianos, mujeres y hombres en edad laboral, que sólo los quehaceres domésticos los distraen, y a mi entender, la gratificante radio, que con una transmisión especial, sirve de compañía y entretenimiento las 24 horas del día.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-Moon, en el discurso ofrecido por el Día Mundial de la Radio del año 2016, expresó: “La radio puede ser un salvavidas en tiempos de crisis y emergencia. En sociedades devastadas, azotadas por la catástrofe o que necesitan noticias desesperadamente, la gente encuentra en la radio la información que salva vidas”.

Y por eso estas palabras las traigo al hoy, donde la Covid-19 se instauró y, en tiempos de incertidumbre absoluta este medio de comunicación ofrece foco y contexto, acompaña sin molestar, consuela, ayuda, tranquiliza, divierte, y alivia.

Improvisando una programación especial de enorme creatividad en la que las principales voces siguen acompañando a sus oyentes justo ahora, cuando más los necesitan. Especialmente a los adultos mayores, aquellos para los que la radio es, a veces, su única compañía.

No es de extrañar, por tanto, que los abuelos, sector más vulnerables en esta crisis, sean los que más necesiten a la radio. Pero este aislamiento supondrá también una oportunidad extraordinaria para que los más jóvenes sepan que ningún otro medio acompaña y transmite como ella. Sintonizarán por primera vez si están con alguno de sus mayores y ya no la soltarán.

Es por ello que considero que cumplir con su función social, en este delicado contexto, es motivo suficiente para celebrar este sábado 10 de octubre, un aniversario más de Radio Surco.

Sesenta y ocho años acompañando al pueblo avileño en medio de ciclones, enfermedades y crisis. Sesenta y ocho años arriesgando a su personal de trabajo, sacrificando a los suyos, con tal de satisfacer las necesidades de su audiencia.