Programas de radio en las redes sociales y el descubrimiento de un potencial público

Crece la presencia de programas radiales cubanos en las redes y plataformas digitales, pero aún esta opción sigue siendo vista con recelo. ¿Por qué? Temor a lo desconocido, subvaloración del alcance que pueden tener estos medios, resultan una incógnita los públicos que consumen los programas.

El tema de los destinatarios continúa siendo uno de los talones de Aquiles para la radio que se hace en Cuba y si se pretende llevar nuestras propuestas a otras plataformas, es indispensable cerrar más el cerco alrededor de este elemento. Cuando el discurso está dirigido a un grupo específico entonces la distancia se acorta entre locutor – programa – emisora y ese destinatario. En dependencia de la empatía que logre el locutor – conductor, entonces habrá mayor efectividad y podrá lograrse el ansiado retorno a la sintonía. Un buen ejemplo sería el caso de los programas donde se estimule y logre una activa interacción con el público meta. Y enfatizo en este último elemento porque harto es conocido que el necesario feed back de un espacio no siempre se recibe del oyente definido para el mismo. Las intervenciones muchas veces provienen de públicos cuya intencionalidad no es la escogida para el programa.

Aun cuando el concepto del espacio no haya diseñado un tiempo para el intercambio sobre el tema desarrollado, no debe desestimarse la posibilidad de remitirlos hacia las redes, especialmente si se cuenta con un perfil para el programa en cuestión, y desde allí motivar esa interlocución, no solo entre los propios oyentes que hayan consumido la emisión, sino también estimulándola entre aquellos que atraídos por el contenido se sientan en condiciones de participar en dicho diálogo.

Es precisamente en ese sitio donde la presencia de los realizadores del programa es fundamental. El oyente debe sentir que es retribuido en su seguimiento al espacio, porque ese intercambio puede ser considerado como una continuidad del programa, donde se debate, se aporta, se introducen nuevos elementos que quizás por la premura, la falta de previsión o cualquier otra razón, no fue abordado en la emisión convencional.

Uno de los programas de mayor interacción con sus públicos desde la región más occidental de Cuba

Este puede ser un aspecto, más que importante, indispensable para cautivar a posibles públicos y enfocar aun más nuestros programas hacia una verdadera intencionalidad. Posibilita también identificar nuevos grupos dentro de la sociedad (entiéndase regional, local, etc.) que se sientan atraídos o interesados por aspectos concretos y propios de un territorio. En ese sentido, la radio puede ampliar su capacidad de acompañamiento y reafirmarse como posible ente solucionador de dificultades e incomprensiones relacionadas con fenómenos concretos.

La posibilidad de presentarse en estos espacios virtuales le permite al medio readecuarse, dadas las actuales circunstancias, pero también amplía la capacidad de participación ciudadana. Debe verse como una fortaleza, pues en la emisión tradicional el tiempo del programa limita el espacio otorgado a la interacción con el público, mientras que desde las redes su inserción puede ser ilimitada a partir del hecho de que en los propios comentarios nace el debate desde la diferencia de opinión, la sugerencia de un criterio entendido, la remisión a sitios más especializados para encontrar otras aristas, en fin… Existirán tantas intervenciones como interés sucite el tema y se estimule la expresión de criterios diversos.

Suena EGREM, espacio de Radio Cadena Habana conducido por la estelar intérprete cubana Haila María MompiéEl hecho de que el propio programa sea colocado en estas plataformas hace mucho más democrática nuestra producción radiofónica, en tanto puede ser reproducido y, por ende, consumido por quienes accedan al sitio.

Si a su vez ese espacio es enriquecido con imágenes, textos y cuanto elemento nos permita utilizar el concepto manejado y el propio tema, entonces estamos ante una redimensión de nuestras producciones. Nótese que se traduce en un crecimiento de la radio desde maneras de hacer que incorporan conceptos y aspectos que antes estaban vedados por la propia concepción tradicional.

Nos encontramos ante la posibilidad de hacer crecer nuestras creaciones,  de que se nos escuche y nos “vean” a través de imágenes otras no sujetas a la construcción desde el sonido. Sin dudas, es una ventaja incuestionable que relanza a la radio y patentiza su capacidad regeneradora en tiempos donde la evolución tecnológica parecía atentar contra su adaptabilidad y pervivencia.

Es, entonces, indispensable pensar, cada vez más, en los públicos y asumir la búsqueda de otros interesados, otros consumidores de esos espacios virtuales. No obstante, la dualidad es saludable, aportadora, porque estaríamos cubriendo las necesidades del público tradicional, que escucha y consume desde lo tradicional, para luego hacer la propuesta a aquellos que potencialmente podrían hacerlo desde las redes.

Veámoslo, además, como la más rápida y efectiva posibilidad de medir el impacto de nuestros contenidos y espacios desde la participación e interacción que se produce en esos escenarios. Sin dudas, una oportunidad irrecusable.

You have no rights to post comments