Celia Sánchez Manduley: en el corazón del pueblo

José Martí aseguró que la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida. Este principio martiano se hace realidad cuando uno tiene la posibilidad de apreciar la vida y la obra de una mujer como Celia Sánchez Manduley, quién falleció en La Habana el 11 de enero de 1980.

Celia ocupa un lugar significativo en la historia de Cuba por su labor como luchadora y dirigente revolucionaria y sobre todo por su sencillez y su amor por el pueblo.

Ella fue y es fuente de inspiración, incluso para poetas y compositores.

Precisamente una periodista y poeta cubana, ya fallecida, Nancy Robinson Calvet, señaló en una parte de un poema que le dedicó a Celia, titulado “Y aquí en el corazón del pueblo” en el que resumió la existencia de quién fue calificada como la flor más autóctona de la Revolución Cubana

- …Si quieres hallarla una vez para besar su frente,
no la busques allí donde la luz es tenue,
donde el espacio es tan mudo y breve.
Allí no… búscala en la continua marcha,
en la lucha, en la abnegación, en el denuedo,
donde aparezca el alba y aquí,
en el corazón del pueblo.

Celia nació el 9 de mayo de 1920 en el poblado de Media Luna, zona oriental de Cuba.

Cursó la enseñanza primaria en la escuela pública de Media Luna y luego continuó estudiando en Manzanillo. Su juventud la pasó después en Pilón.

Su padre era una persona de gran prestigio en la zona ya que era médico.

En los años finales de la década del cuarenta y principios de la siguiente, Celia mostró su adhesión a los planteamientos que hacía el líder del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), Eduardo Chibás, quién denunciaba la corrupción y los turbios manejos de los dirigentes y funcionarios del gobierno.

Cuando en marzo de 1952 se produjo el golpe de estado de Fulgencio Batista, ella se opuso resueltamente al régimen dictatorial impuesto por la fuerza.

El 21 de mayo de 1953 en unión de su padre y otros martianos participó en el Pico Real del Turquino en la develación de un busto del Apóstol de la independencia de Cuba, José Martí.

Al realizarse en julio de 1953 el ataque al cuartel “Moncada”, Celia patentizó su solidaridad con el grupo de jóvenes que habían realizado esa audaz acción bajo la dirección de Fidel Castro.

Años después ella estuvo entre los fundadores del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la provincia de Oriente.

Ya a mediados de 1955 tiene estructurado un sólido aparato clandestino en la zona de Pilón.

En los meses siguientes y durante 1956 en coordinación con el dirigente de esa organización en la provincia de Oriente, Frank País, trabajó en forma intensa en preparar condiciones para darle el apoyo necesario a la expedición encabezada por Fidel Castro que se había previsto llegara por la costa sur del territorio oriental cubano.

En los días posteriores al desembarco Celia desempeñó un papel muy significativo en el apoyo a los combatientes rebeldes, sobre todo después del 5 de diciembre cuando en Alegría de Pío estos fueron atacados en forma sorpresiva por soldados de la dictadura, lo cual provocó una gran dispersión de los expedicionarios.

En el transcurso de las siguientes semanas ella envió alimentos, armas y otros utensilios para los combatientes que habían podido reunirse con Fidel Castro, para proseguir la lucha en las montañas orientales.

Con respecto a lo que significó la ayuda prestada por ella en esos momentos cruciales, Fidel hizo referencia años después en un discurso pronunciado el 11 de enero de 1981 en Manzanillo.

Se cumplía en esa fecha el primer aniversario del fallecimiento de Celia y se inauguraba en esa ciudad un hospital clínico quirúrgico al que se le puso por nombre el de Celia Sánchez Manduley.

Entonces Fide señaló:

…no podemos menos que recordar los días difíciles de aquel diciembre de 1956, cuando desembarcamos en la pequeña embarcación que después dio su nombre a esta nueva provincia, en Las Coloradas, en aquellos días muy difíciles de las primeras semanas, cuando prácticamente quedamos un reducidísimo contingente de los miembros de nuestra expedición. Es imposible olvidar lo que hizo Manzanillo por nosotros a través de la compañera Celia Sánchez, la primera en establecer el contacto entre nosotros y el Movimiento

En febrero de 1957 Celia en unión de Frank País y otros dirigentes del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente se entrevistan con Fidel en la Sierra Maestra para coordinar el desarrollo de la lucha revolucionaria.

Varias semanas después ella colabora en el traslado de un grupo de refuerzo para el Ejército Rebelde enviado por la dirección del Movimiento 26 de Julio en la provincia de Oriente.

En el transcurso del año 1957 después de haber realizado una importante labor en la lucha clandestina se traslada en el mes de octubre con carácter definitivo hacia la Sierra Maestra. Fue la primera mujer en integrar la tropa rebelde.

Trabaja directamente con Fidel en la Comandancia General del Ejército Rebelde. Incluso con especial dedicación se preocupa por preservar para la historia documentos y hasta simples notas como una breve comunicación que le dirigió Fidel cuando la aviación del régimen dictatorial había bombardeado el firme de Minas de Frío, en la Sierra Maestra y descargó sus metrallas sobre un bohío entre los cafetales.

Algunas de las bombas cayeron sobre la choza que habitaba el campesino Mario Sariol. La vivienda estalló en pedazos, con sus viejos muebles y los pocos alimentos y medicinas que estaban guardados allí.

Entonces cuando a Fidel le mostraron los restos de las mortíferas armas donde se podía leer la inscripción USAF (United Status Air Force) le señaló a Celia en el mensaje señalado: “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo. Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que ese va a ser mi destino verdadero.”

Tras el triunfo de la Revolución Cubana Celia trabajó con la misma sencillez y entrega con que lo había hecho durante la etapa de la lucha de liberación nacional. Mantuvo un estrecho contacto con el pueblo.

En 1962 se le nombró Secretaria de la Presidencia y del Consejo de Ministros.

En 1964 crea la Oficina de Asuntos Históricos. Al año siguiente integró el Comité Central del Partido Comunista de Cuba que se constituyó y en el primer congreso de esta organización, efectuado en 1975, se le ratificó tal condición.

En 1976 fue electa diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y resultó también elegida Secretaria del Consejo de Estado.

Celia, casi siempre desde una posición anónima, cosa que la caracterizaba, fue la gestora de diversas obras de beneficio popular, como el gran centro de recreación existente en La Habana, el Parque Lenin, y además el Palacio de Convenciones, inaugurado en septiembre de 1979 con motivo de la celebración en La Habana de la cuarta conferencia cumbre del Movimiento de Países No Alineados.

Con respecto a Celia y su fructífera labor Fidel también comentó en otro de los discursos que pronunció, en este caso en ocasión de inaugurarse el 27de julio de 1983 en Santiago de Cuba el combinado textil Celia Sánchez Manduley.

Fidel manifestó: “La compañera Celia era muy exigente, muy meticulosa en todos los detalles, muy cumplidora, muy esclava del deber en todos los campos: en la guerra, en la paz, en la construcción del socialismo en nuestro país.”

Y casi dos años después, en el acto de inauguración del hospital clínico docente de Manzanillo, Fidel también expresó: “Después del triunfo, calladamente, abnegadamente, la compañera Celia Sánchez trabajó durante 21 años por la Revolución, y cuánto se ocupó siempre, y cuánto se preocupó por los campesinos de la Sierra Maestra, por los viejos combatientes de la Sierra Maestra, por todos los que cooperaron con nosotros, cuánto se preocupó por el pueblo de Manzanillo y por los que en Manzanillo cooperaron con la Revolución. Cuando digo Manzanillo estoy pensando en Niquero, en Campechuela, en Pilón, en la Sierra Maestra y en todo. No creo que nadie absolutamente quedó olvidado de su memoria agradecida, con relación a aquellas personas que en lo más mínimo, hasta en lo más mínimo hubiesen cooperado con nosotros en aquellos días tan difíciles. Son miles y miles los campesinos de la Sierra Maestra que de una forma o de otra, cuando tenían algún problema fueron atendidos por ella.”

Como señalé diversos poetas, compositores, pintores, escultores y otros artistas han reflejado en sus obras la trascendencia de la vida y obra de Celia.

En Cuba hay varios monumentos erigidos en homenaje a esta singular mujer.

Adolfo Alfonso, una gran figura de la música campesina en Cuba, aseguró en unas décimas dedicadas a Celia:

Flor autóctona, mujer
Hecha de miel y de acero
Radiante como un lucero
Que baña el amanecer.
Tú naciste para ser
Por la historia perpetuada
Y aunque la sierra empinada
Retumbó por la bravura
Nunca estuvo la ternura
Mejor personificada.
¡Oh paloma verde olivo!
Para rendirte homenaje
Habrá con otro lenguaje
que inventar un adjetivo
¡Oh corazón combativo
Con más luz que el astro rey!
¡Oh discípula de Hatuey!
Esta dicha del presente
Es fruto de tu simiente
Celia Sánchez Manduley.


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