La Radio contra desastres naturales

La radio es el medio óptimo para intervenir en las contingenciasLa radio es el medio óptimo para intervenir en las contingenciasCon el nacimiento del telégrafo y el teléfono, el hombre comenzó a disminuir las distancias. Hoy con la Internet podemos abrazarnos unos y otros aunque sea virtualmente el contacto. Tanto desarrollo no ha podido sustituir la efectividad de la radio. Hace cerca de 100 años surgió la radio que permitió desde el inicio  comunicarnos a grandes distancias surcando los mares con la onda corta u otras bandas  a través de  cables submarinos. La radio es el medio óptimo para intervenir en las contingencias, su embrión parte de los grandes naufragios de embarcaciones a principios del siglo XX.

Afirmar que la radio es una brújula social que sirve de orientación para indicar la correcta posición o dirección a asumir dentro de los puntos cardinales, significa catalogar el medio como un ser tecnológico-humano, muy identificado con la familia,  el individuo, y el entorno.

Por la radio escuchamos los mensajes, que son bien asimilados o no con efectividad, si reúnen los  atributos de la información verbal: exactitud y brevedad. Si se le añade el lenguaje simple y directo que identifica el medio sonoro descubierto por el italiano Guillermo Marconi no hay dudas: la radio es  un invento genial, muy útil  para enfrentar contingencias desde la comunidad. Ha quedado demostrado que tras los efectos de un devastador huracán o terremoto, en la fase de recuperación de estos fenómenos, el medio que mejor orienta y moviliza a las masas facilitando la evacuación de heridos y contribuyendo a salvar vidas es la radio.

Imaginemos los minutos o las horas  en medio de la desolación y la incertidumbre de las masas ante un desastre natural de gran envergadura ¿Hacia dónde ir? ¿Qué camino tomar? ¿Cómo contribuir al rescate de los familiares o vecinos heridos? Es el momento de intervenir desde el éter con la voz salvadora y orientadora de la radio.  En ese minuto sentir la compañía de un sonido de aliento y estímulo constituye un bálsamo frente a la tragedia.

Ante la circunstancias de desastre se instalan centros públicos de escuchas estacionarios y móviles. Los primeros se levantan en plazas o centros de afluencia habitual de personas como las terminales o estaciones de transporte.  Una pequeña planta eléctrica suministra  energía a los equipos de transmisión  que desde un punto fijo acometen la humanitaria labor, mientras otra dotación de reporteros, técnicos  y locutores, desde un automóvil recorren calles o lugares con acceso o cercano al lugar de los hechos conectados al centro matriz. Los líderes hablan desde esos micrófonos exponiendo las orientaciones, hasta los vecinos asumen la radio como medio democrático y participativo.

Cuba tiene una amplia experiencia de utilización de la radio ante, durante y después del paso de huracanes bajo el principio: una emisora no puede dejar de trasmitir en circunstancias excepcionales. Si el viento derrumba la torre se tiene una segunda variante, hasta una tercera o incluso la de trasmitir por teléfono sin necesidad de utilizar los estudios.

Mientras en  tiempo de desastres la TV juega un papel trascendente hacia el exterior, con informaciones e imágenes al público distante, que sirven de aliento y para reconocer la dimensión del problema, la radio trasmite hacia los dos lados, principalmente hacia adentro, la orientación precisa y el llamado a la movilización organizada de enfrentamiento a los eventos meteorológicos u otros.        

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